Con una amplia sonrisa y unos ojos desencajados que desprendían alegría y esperanza, Ronald Castillejo, vicepresidente del Concejo de Valledupar, relató las experiencias que más han marcado su vida. Este vallenato que ha quedado a la merced de un acompañante del que no se puede despedir como lo es el condensador respiratorio que le permite seguir pasando tiempo con su adorada hija de cinco años, lucha ferozmente contra las secuelas de un covid-19 que llegó a su vida el 15 de agosto para arrebatarle todo, excepto la fe.
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En la comodidad de la sala de su casa, ubicada en el barrio San Joaquín de la ciudad de Valledupar, cuando se le preguntó si en algún momento había pensado que moriría durante los tres meses que estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, de la Unidad Pediátrica Simón Bolívar, aseguró que aunque la covid-19 “golpeó” su vida de manera “fuerte” no perdió las esperanzas en continuar siendo aquel servidor público que a principios del año 2020 inició con el propósito de hacer de la capital del Cesar un lugar mejor.






