Este domingo armé un combo familiar para vivir Come Valledupar. Salí de casa cerca de la 1 p. m. (sí, tarde para almorzar) y recorrí cinco restaurantes, todos a reventar, sin mesa. En el sexto, igual de lleno, pero decidí esperar. Yo, que decía “yo no hago fila pa’ esperar mesa”, terminé haciéndolo y valió la pena. Los platos estaban generosos y sabrosos.
Este recorrido me confirmó que este tipo de eventos democratizan la gastronomía. Permiten a las familias comer delicioso sin romper el bolsillo, explorar menús para dos, descubrir locales que solemos pasar por alto y saborear lo nuestro, el queso costeño, el insuperable suero Klaren’s, el corozo. Todo estos con toques modernos. En cada mesa hay cultura, pero también economía, cocineros y meseros con más turnos, taxistas con carreras extra, proveedores con pedidos crecientes y una cadena que se activa de punta a punta.
Y no es un caso aislado. Valledupar viene cocinando un calendario que ya es marca propia. La SalchiManía elevó la salchipapa del rincón popular a la vitrina creativa. El mani Burger, el Burger Master nos conectó con la conversación nacional de hamburguesas que invadió redes y paladares. El Festival del Frito nos recordó que la memoria también se sirve caliente, arepas de huevo, empanadas, chicharrones. Y, sobre todo, “Nuestro Sabor”, del diario El Pilón: una feria que reúne a decenas de restaurantes, cocina en vivo, concursos como el Pilón de Oro y un público que celebra el talento local. Más que un evento, es una vitrina para emprendedores.
Cuando estas iniciativas se encadenan, pasa algo mayor, sube el flujo de caja en los restaurantes, se crean empleos temporales, llega gente de municipios vecinos y la ciudad se posiciona como destino gastronómico. Ahí las instituciones, Alcaldía, Gobernación, sector privado y gremios encuentran un terreno común, apoyar, visibilizar, medir impacto y sostener el ciclo.
Mi invitación es sencilla, salgan, prueben, repitan. Pero ojo: lleguen temprano, lo digo por experiencia propia y déjense sorprender. Comer bien no es un capricho, es una forma de fortalecer la economía.
Ricardo Reyes.







