Según se dice, Mark Twain definió una mina como un agujero en el suelo con un mentiroso encima. El mito del “valor en el suelo” ha estado presente en la industria minera durante mucho tiempo y se repite cada vez que parlanchines de mala reputación intentan vender información a un precio excesivo. Cuando finalmente se demuestra que el valor del suelo es una mentira, la gente confía menos en la industria minera que en las personas que difundieron la mentira tratando de ganar dinero.
Guillaume Pitron escribió en su libro “La guerra de los metales raros” que en las próximas tres décadas “necesitaremos extraer más minerales de los que los humanos han extraído en los últimos 70.000 años”. Esto no puede acabar costándole caro a la Tierra. China estableció su dominio sobre la industria de las tierras raras gracias a unas normas ambientales laxas y a una mano de obra barata. Ha pagado un alto precio. Hoy en día, el 10 % de sus tierras cultivables está contaminado por metales pesados y el 80 % de sus aguas subterráneas no son aptas para el consumo. El avance tecnológico a escala global no debería reproducir semejante destrucción ecológica.
Por las implicaciones ambientales hay voces negacionistas que contradicen la fortaleza de minerales raros en Ucrania. No obstante, están muy adelantadas las conversaciones entre los presidentes Volodymyr Zelenskyy, y Donald Trump, para concretar un acuerdo que le daría a Estados Unidos una parte de materias primas críticas, en aras de tender garantías de paz y seguridad para ucrania. Zelenskyy, también, procura sus propias garantías.
El acuerdo propuesto establecería un fondo de inversión para la reconstrucción conjunto, controlado por Estados Unidos y Ucrania, al que Ucrania aportaría el 50% de los ingresos procedentes de todos los recursos naturales relevantes propiedad del gobierno. El presidente Donald Trump ha promocionado el acuerdo, que actualmente no incluye garantías de seguridad para Ucrania, como una forma de recuperar las inversiones estadounidenses en ayuda para el esfuerzo bélico de Ucrania contra Rusia.
El gobierno Trump parece haber exagerado enormemente el potencial de Ucrania. El Servicio Geológico de Estados Unidos no clasifica al país entre los principales productores del mundo. Así mismo, ratifica que el mercado mundial de tierras raras sigue firmemente en manos de China. En 2024, las minas chinas produjeron 270.000 toneladas, con reservas totales estimadas en 44 millones de toneladas. Lo más probable es que el verdadero objetivo del presidente Trump sea intentar debilitar el dominio de China.
Supongamos que Trump se equivocó al hablar. Lo que en realidad quiso decir fue minerales “críticos” no raros como el litio, el uranio, el galio y el titanio. Ucrania tiene los depósitos más grandes de Europa de litio, un metal blando crucial para la industria de las baterías y el negocio de los vehículos eléctricos, el 2 % del total de mineral de uranio identificado en el mundo, el 7 % del total de titanio del mundo, además de cobalto, grafito, cobre y níquel.
Aunque las cifras no cuadran está retratada la rapaz política colonizadora de la administración Trump, palmaria en apropiarse de la riqueza sin explotar de un país a cambio de ayuda militar que se ofreció y no como trueque o mediante las maniobras comerciales.
Por: Luis Elquis Díaz.







