La honrosa distinción que le hace la UNESCO al folclor vallenato no es sino el resultado de un proceso social y cultural que se inició desde varias décadas atrás cuando Antonio Bruges Carmona (Guamal-Magdalena) establece y postula la conexión del vallenato con el romancero español y la juglaría, propuesta hoy ignorada por la mayoría de los interesados en esta música.
Casi simultáneamente se conocen los estudios internacionales del investigador francés Jackes Gilard que dan pie a serias investigaciones que desde la Universidad de Antioquia realizan Rito Llerena Villalobos (Identidad Vallenata) y Consuelo Posada (Canción Vallenata y Tradición Oral), que incorporaron el vallenato a un lenguaje Universal relacionado con el trabajo de Gilard, pues uno de los soportes que tiene la memorable declaratoria es justamente el apoyo de esas investigaciones que se han ido haciendo, dándole toda la dignidad a la música de acordeón en el Caribe Colombiano vista como una respetable tradición en nuestra historia.
Es indiscutible la fructífera labor que desde los años cincuenta realizó García Márquez desde el periódico El Universal de Cartagena, que estimuló en otros intelectuales de la época como Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Frenmayer, German Vargas, y más adelante Alfonso López Michelsen, el interés y la defensa de esta música de gran riqueza melódica y poética. La presencia de los hermanos Zuleta y el Maestro Rafael Escalona en la ceremonia del Nobel en Estocolmo fue clave para que el mundo conociera el esplendor folclórico de la tierra que en 1982 obtuvo el preciado galardón.
Como también el hermoso alboroto que los niños Vallenatos del Turco Gil protagonizaron en la Casa Blanca, donde hasta el presidente Clinton tocó la guacharaca. Es necesario destacar el aporte a esta noble causa de Daniel Sanyer y Pilar Tafur con la edición de ‘Cien años de Vallenato’ y sus obras sobre Escalona y Leandro Díaz, como también sus columnas en El Tiempo, en donde en medio de discusiones profundas sobre la política le dio espacio a la música popular y al vallenato.
La contribución de la novela Escalona, un verdadero canto a la vida, le permitió a gente de otras partes conocer en forma directa esta música y entender un poco su significación, su práctica y forma de desarrollarse.
Los campeonatos mundiales del acordeón ganados por Alfredo Gutiérrez en Alemania, el viaje de Alejandro Durán a las olimpiadas de México llevando con su acordeón la representación de Colombia, los veinte años que Bovea y sus Vallenatos hicieron presencia prodigando arpegios provincianos en suelo Argentino, la conquista de Andrés Landero con la cumbia en la tierra del mariachi, ‘La gota fría’ interpretada por luminarias de la farándula mundial, el Festival Vallenato con los presidentes homologándose con el sentimiento del pueblo, y grandes publicistas del vallenato como han sido Guillermo Buitrago, Carlos Vives, Jorgito Celedón y Silvestre Dangond, han hecho posible la expansión que ha tenido el vallenato no solo por todo el territorio nacional , sino por todos los países de habla hispana, como una especie de urbanización de Vallenato que lo abre a otros espacios.
Que orgullo es hoy, ser vallenato.







