El poder otorga las mejores alianzas y réditos políticos por la chequera del Estado, muy atractiva para sumar votos con la oferta de los puestos, contratos y otras gabelas, ventaja que hoy tiene en su haber el gobierno de turno liderado por el presidente de la República, Gustavo Petro, quien sabe dónde ponen las garzas, sagacidad que le ha permitido metérsele en el rancho a las élites.
Los jefes de los partidos tradicionales se vienen reuniendo desde hace meses para armar una coalición de candidatos opositores al gobierno Petro, quien ha logrado capitalizar a su favor las bases populares y hasta la misma dirigencia del Liberalismo, Conservatismo, La U, Cambio Radical, Nuevo Liberalismo y otras huestes partidistas rebeldes que se sacuden del anacronismo político y sumiso, como lo describe José Eustasio Rivera: “La mansedumbre le prepara terreno a la tiranía y la pasividad de los explotados sirve de incentivo a la explotación”.
Platón, en su obra La República, planteó una idea que todavía resuena en el mundo moderno: “Las sociedades solo serían justas si quienes gobiernan son filósofos”. ¿Qué quería decir con esto? No se trata de que todo gobernante tenga que citar a Sócrates o leer tratados antiguos, sino de algo más profundo: que un buen líder debe tener amor por la sabiduría, capacidad de reflexión, honestidad y visión de conjunto.
La metáfora del filósofo-rey significa que el poder no debería estar en manos de quienes solo buscan riqueza o aplausos fáciles, sino en personas preparadas intelectualmente, con la serenidad y la profundidad necesarias para guiar a su pueblo. Platón comparaba al gobernante común con alguien atrapado en una caverna de sombras, y al filósofo con quien logra salir y ver la realidad tal como es.
En la constelación de aspirantes a la Presidencia de la República los reflectores deben direccionarse hacia la excelencia, aunque la mediocridad es excelente en los ojos de los mediocres, que no sopesan propuestas, pero se dejan deslumbrar por diatribas y peroratas.
Quintín Quintero hizo la salvedad: “Todo el mundo tiene derecho a aspirar, pero no cualquiera puede ser candidato. El que no sabe para dónde va, cualquier bus le sirve”, dicho o enunciado popular que en política ha hecho carrera desde tiempos inmemoriales.
En modo electoral se predice un nuevo triunfo del bloque aliado al presidente de los colombianos, Gustavo Petro, y no solo por la chequera del Estado, sino por otros factores como verbo, carisma y capacidad para seducir con la oferta presidencial, por algo se quedó en el imaginario colectivo el dicho “del cuero salen las correas”.
Igual el jefe de Estado se sabe mover en las redes sociales que llegaron para democratizar la noticia, sin dejar de generar una falsa democracia con algoritmos e inteligencia artificial en la mal llamada guerra de la desinformación, habilidades que lo blindan para no dejarse sacar del rancho fácilmente.
Por: Miguel Aroca Yepes.







