Las políticas nacionales e internacionales que está aplicando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para sus conciudadanos y extranjeros tienen un sabor agridulce que podrían desencadenar en normas que podrán ser usadas en contra de su mismo sistema de gobierno.
Pareciera que su modelo político está sujeto a un cronograma que no hizo en campaña electoral pero que ajustó ahora que está elegido. Cada día es una especie de cálculos para gobernar, rodeado de un séquito de latinos que están en contra de sus propios compatriotas.
Mis consejeros periodísticos Tíochiro y Tíonan aseguran que Trump pareciera que está “armando” un Estado bajo un criterio equivocado porque, en vez de libertad, está formando un sistema autoritario que lo podría llevar a un sistema totalitario, en contra de los países en desarrollo, los más vulnerados del continente. Entre ellos Venezuela, Cuba, Colombia, etc.
Lo cierto es que, Trump amanece un día con el tema de los aranceles y otro con el de los migrantes. La agencia de noticias Reuters aseguró que EE. UU. aplicará un arancel base de 10 % a los países con los que mantiene superávit comercial, como Colombia, mientras que impondrá tarifas de 15 % o más a naciones con déficit, como India (25 %) o Serbia (35 %).
Recientemente, Trump sorprendió a la prensa mundial y a los gobernantes del mundo con una serie de anuncios en política exterior y de defensa. Entre ellos, el ultimátum militar contra el presidente Maduro y desplegó una persecución militar en el mar Caribe.
Solo se supo que hubo un supuesto ataque a la embarcación con droga y la muerte de 11 personas. “Cuando salgan de esta sala verán que, hace apenas unos minutos, literalmente disparamos contra un barco cargado de droga”, dijo Trump ante los periodistas. Agregó que en la nave había “una gran cantidad de drogas”, aunque ofreció pocos detalles sobre la operación militar.
Estados Unidos argumentó que se trata de una operación contra los carteles de la droga. Una organización narcotraficante, entre ellas, una compuesta por altos funcionarios venezolanos.
Así describe el Departamento de Estado al Cartel de los Soles, señalado grupo que Washington asegura está encabezado por el presidente de Venezuela. Sin embargo, Maduro alega que ese es una mentira para quitarlo del poder legítimo, porque “vienen por el petróleo”.
El mundo solo conoció la versión de Trump sobre la presunta lancha rápida. Sin embargo, queda un sabor agridulce porque nunca nadie confirmó los hechos y hasta se acusó que era un montaje desde Inteligencia Artificial.
Finalmente, Trump ha formulado nuevas políticas migratorias, incluyendo algunas que irremediablemente acaban con algunos programas. Son los migrantes, refugiados y sus familias los más afectados, hay miles de familias que no saben a qué atenerse.
En esos escenarios hay muchos interrogantes: ¿Trump está improvisando las políticas de su país y se llena de odios contra facciones de izquierda? ¿Es Venezuela el narco-país que él pregona o quiere su gas, su petróleo y su riqueza como ya lo ha hecho contra otros países que ha invadido para quedarse con sus riquezas?
¿Qué tan cierto es que el mensaje de su presencia militar busca disuadir a los carteles? Nadie lo sabe.
Lo último es la descertificación a Colombia en su lucha contra el narcotráfico. Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas y aunque aporta recursos a Colombia para atacar el narcotráfico, no se visualizan ni se capturan a los capos de ese país.
El Gobierno de Colombia respondió a dicha descertificación y cataloga la determinación unilateral que no se compadece con la lucha que tiene el país contra los narcos y los muertos que pone Colombia en su lucha contra este flagelo. Hasta la próxima semana.
Por: Aquilino Cotes Zuleta.







