COLUMNISTA

La descertificación, un instrumento ideológico de los EE. UU.

Los EE. UU. tienen normas de comportamiento para todo el mundo, se han abrogado la potestad universal de ser jueces del planeta. Su política contra el narcotráfico es asimétrica, va en contra de la ley de dos conceptos básicos del capitalismo que son la oferta y la demanda, la regla de oro.

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Los EE. UU. tienen normas de comportamiento para todo el mundo, se han abrogado la potestad universal de ser jueces del planeta. Su política contra el narcotráfico es asimétrica, va en contra de la ley de dos conceptos básicos del capitalismo que son la oferta y la demanda, la regla de oro. En este caso, solo quieren domeñar la oferta a cualquier precio, sin importarles lo que suceda fuera de sus fronteras. Los indicadores que establecen para el medir el buen o mal comportamiento del país oferente son sesgados porque no reflejan la realidad. Están obsesionados con la erradicación de los cultivos de coca y miden la eficacia de los países productores por el número de hectáreas sembradas y erradicadas; la incautación de cocaína no es fundamental para ellos porque si así fuera, los EE. UU. serían líderes en esta materia ya que la mayor parte de la droga producida entra a ese país sin ningún control. 

Nunca he visto o escuchado que allá incautaron tantos camiones o aviones llenos del polvo maldito que entran cada hora. Esta es una política hipócrita que solo tiene objetivos ideológicos para reprimir a aquellos países que difieran de sus políticas, es un chantaje. A Colombia, si mal no recuerdo, la única vez que la descertificaron fue en el gobierno de Samper, no porque se intensificara la producción de coca sino porque era progresista y esto no satisfacía los intereses norteamericanos. 

La lucha contra el narcotráfico es una falacia; recuerdo que López Michelsen abrió la ventanilla siniestra en los bancos lo que facilitaba el lavado de activos financieros. En sus anuncios al país por TV indicaba por donde la Armada patrullaría tal noche; eran mensajes subliminales que le indicaban a los narcos por donde viajar. Los principales lavadores de dólares son algunos bancos gringos por fuera y dentro de su territorio, sin la banca internacional es imposible lavar tanto dinero.

Nos amenazan con no darnos una platica que nos sale cara; en promedio son US450 millones/año, $1.6 billones, equivalentes a 0.3% de nuestro actual presupuesto y 0.09% de nuestro PIB, es una miseria frente a los enormes sacrificios en vidas y naturaleza que ofrece Colombia, que no tienen precio. El impacto biológico de los herbicidas aplicados está produciendo cambios en el ADN de ciertas especies y desaparición de muchas de ellas generando, también, nuevas enfermedades humanas y corrupción de funcionarios y militares. Además, gran parte de esa ayuda se va en la compra de glifosato, alquiler de aviones y dedicación de nuestras tropas. 

Nuestras cárceles están llenas de pequeños amanuenses de la droga, no de capos. Sale lo comido por lo servido. En su más reciente informe sobre los grupos que manejan el narcotráfico, los EE. UU. no incluyeron al Clan del Golfo que vive de este negocio y de la minería ilegal; los otros grupos armados también. La asimetría se nota: ¿por qué no descertifican a Ecuador por donde está saliendo el 35 % de la cocaína según informes de la ONU? ¿Por qué solo cuidan al Caribe si por allí solo circula el 5 % de la droga? Ah, porque el presidente es Maduro. ¿Por qué le tienen ganas a Colombia? Ah, por aquí está Petro. A otro perro con ese hueso. Colombia y el mundo deberían descertificar a EE. UU. por la inmensa cantidad de precursores químicos que nos venden para producir cocaína.

Por: Luis Napoleón de Armas P.

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