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Impronta de barbarie

Excepcional, histórico, edificante y ejemplar la naturaleza antiimperialista de gobernantes como Grover Cleveland, vigesimosegundo y vigesimocuarto presidente de los Estados Unidos, junto a Jimmy Carter, el trigésimo noveno mandatario estadounidense, por marcar la diferencia, sin ínfulas de extender su poder avasallante sobre las demás naciones.

Impronta de barbarie

Impronta de barbarie

Por: Miguel

@el_pilon

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Excepcional, histórico, edificante y ejemplar la naturaleza antiimperialista de gobernantes como Grover Cleveland, vigesimosegundo y vigesimocuarto presidente de los Estados Unidos, junto a Jimmy Carter, el trigésimo noveno mandatario estadounidense, por marcar la diferencia, sin ínfulas de extender su poder avasallante sobre las demás naciones.

Por ello son relevantes las elucubraciones del senador republicano por el estado de Virginia, coronel retirado del ejército de EE. UU. y exfuncionario de la OTAN, Richard Black, plasmadas en su columna “Impronta de barbarie”, texto publicado mucho antes de la tensión diplomática surgida entre Estados Unidos y Ucrania, al fracasar un pacto para ponerle término a la guerra con Rusia, condicionado a que el jefe de Estado ucraniano, Volodímir Zelenski, le suministre minerales esenciales a Estados Unidos para su industria, a cambio de que éste garantice la seguridad  de Ucrania, desacuerdo que indignó a Donald Trump, quien acusó a su par ucraniano de estar jugando con la tercera guerra mundial.

Huelga decir el desenfreno imperialista y el alto poder destructivo de armas nucleares o misiles supersónicos que viajan 5 veces la velocidad del sonido, arsenal que es la punta del iceberg y antítesis de un mensaje de reflexión: “Toda guerra es derrota, todo se gana con paz”.

Declara el legislador norteamericano 2012-2020, que tienen que terminarse las operaciones de cambio de régimen que ha emprendido Estados Unidos contra Venezuela y también en otros países del continente americano, y las sanciones que están provocando “sufrimientos inimaginables” a mucha gente, deben ser derogadas.

Estados Unidos ha “satanizado” la moneda venezolana, haciéndola “inservible”, y luego decimos: ‘Miren qué mal gobierno es éste, su moneda no vale nada’. Y no fueron ellos los que la hicieron inservible, sino que “nosotros hicimos que no valiera nada”, argumentó Black.

“Luego, tenemos un bloqueo, de hecho, a sus exportaciones petroleras… y entonces decimos: ‘Pero fíjense, no pueden dar de comer a su población’. Y ¿saben qué?, no pueden dar de comer a su población porque nosotros hemos cortado toda su fuente de ingresos”.

“Nosotros (EE. UU.) sencillamente tenemos que dejar tranquila a Venezuela. Déjenlos ser. Déjenlos ocuparse de su gobierno. Creo que eso sería mejor para el mundo entero… No es mi gobierno, y no soy yo, o algún estadounidense, quien deba determinar cómo van a ocuparse los venezolanos de sus asuntos internos”, señaló Black.

Ah, pero entonces “vamos de nuevo, y nos involucramos en Bolivia”, y “seleccionamos a un candidato escogido por nosotros…”. Hubiese sido mucho mejor que los bolivianos decidieran ellos mismos, su situación”, declaró Black.

“El problema con toda esta desestabilización, donde se derrocan gobiernos, uno tras otro, es que se exacerban los enredos migratorios y los problemas con los carteles de las drogas. Y hace que esa desestabilización en Latinoamérica cree las condiciones para la enorme y descontrolada migración hacia los Estados Unidos, a través de su frontera sur”, señaló.

“Yo creo que si dejamos de microgestionar la región y dejamos que su población pruebe con la forma de gobierno que ellos quieran, nosotros estaríamos mucho mejor. Creo que Latinoamérica sería mucho más próspera y mucho más estable, y así se eliminarían muchas de las presiones que hay sobre Estados Unidos”, terminó diciendo el senador Black.

El corolario de los apuntes del senador republicano no es diferente al posicionamiento geopolítico de Estados Unidos, que controla las empresas que disponen de recursos energéticos a lo largo y ancho del planeta, vive en constante guerra, e invierte 300 billones de dólares en carrera armamentística para someter a los países que no responden a sus intereses.

El panorama ahora despierta mayor tensión, a los anuncios del presidente Donald Trump, de revocar las “concesiones” otorgadas por su predecesor, Joe Biden, a Venezuela el 26 de noviembre de 2022, cuando se volvió a autorizar a la petrolera estadounidense Chevrón para operar en el país caribeño.

Esa carrera armamentística explica la crisis de Estados Unidos, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) ha caído 7 veces como deuda, y sin la fuerza impositora del dólar, sumado el contrapeso de un nuevo bloque de equidad como el BRICS, constituido por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, son indicadores que avizoran la decadencia del imperio, pero que Trump intenta revertirla con la premisa de hacer más seguro a Estados Unidos, hacerlo más fuerte y hacerlo más próspero, lo que implica que por cada dólar que gastemos, por cada programa que financiemos, y cada política que sigamos debe justificarse con esas tres acciones.

Por: Miguel Aroca Yepes.

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