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El caso Colmenares y el polígrafo

Entre Otras Cosas… Colombia sigue con atención las noticias que a diario genera el proceso por el presunto homicidio del joven Luis Andrés Colmenares, cuyo cuerpo inerte fue hallado abandonado en el Parque El Virrey de la ciudad de Bogotá, luego que la noche anterior departiera con un grupo de amigos, con ocasión del día […]

El caso Colmenares y el polígrafo

El caso Colmenares y el polígrafo

Por: Dario

@el_pilon

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Entre Otras Cosas…

Colombia sigue con atención las noticias que a diario genera el proceso por el presunto homicidio del joven Luis Andrés Colmenares, cuyo cuerpo inerte fue hallado abandonado en el Parque El Virrey de la ciudad de Bogotá, luego que la noche anterior departiera con un grupo de amigos, con ocasión del día de Las Brujitas. La Fiscalía sostiene la teoría del homicidio en tanto que la defensa, arguye que se trató de un suicidio, que el joven cayó por sus propios medios al caño.
¿Quién tiene la razón? ¿Quién dice la verdad?Hallar la verdad jurídica, ha sido desde siempre una preocupación constante del hombre, y son muchos los métodos que se tienen para llegar a ella. El testimonio, la prueba de ADN, la dactiloscopia, la balística, son entre otros, medios que pueden eventualmente, conducirnos a esclarecer el hecho que se investiga y determinar o no la responsabilidad del procesado o indiciado. No obstante desde 1930 se cuenta con el polígrafo: -definido por el diccionario, como libro escrito por varios autores-, pero para el caso que nos ocupa, instrumento capaz de detectar mentiras fundado en las reacciones fisiológicas que se producen al momento de mentir, tales como: aumento del pulso cardíaco, alteración de la presión arterial etc. Su inventor fue James Mackenzie, en 1902 pero se perfeccionó gracias a Leonardo Keeler. Actualmente es empleado por empresarios de los E.E.U.U. para la selección de personal y también cuando se presentan hurtos. Para practicarla se debe contar con la autorización expresa del trabajador. La prueba puede arrojar como resultado un DI (Decepción Indicada) que significa que el individuo está mintiendo; o un NDI (No miente). Empero, la prueba por sí sola, no es concluyente, sino que es necesario acompañarla de otras que sumadas todas, conduzcan a la certeza. En el caso Colmenares, sería bueno someter a la prueba del polígrafo al recién capturado Carlos Andrés Cárdenas, y con ello podría establecerse si está mintiendo o no. Sin embargo, avezados criminales han superado la prueba del polígrafo, en la medida en que han sabido controlar sus emociones y reacciones fisiológicas, por lo que no es una experticia que goce de mucha confiabilidad, amén que quien debe hacer la valoración de un testimonio es el Juez, de tal suerte que el polígrafo entraría a remplazar el juicio de valor del operador judicial y ello es inadmisible.
Además el sometimiento de un indiciado a la prueba del polígrafo, atenta contra su intimidad, y viola el principio de la no autoincriminación (Artículo 23 de la Carta Política), pues de establecerse que la persona mintió en su declaración, ello equivaldría a una confesión por parte del acusado.
Así las cosas, muy a pesar de los esfuerzos de algunos congresistas que han presentado proyectos que buscan la aprobación del polígrafo como medio probatorio, la Corte Suprema de Justicia, ha dicho que en Colombia no es viable practicarla en procesos judiciales ni para la selección de personal, por las razones anteriormente expresadas y “porque no se puede poner a una persona contra sí misma”.
Quizá el polígrafo sea un intento más de los científicos positivistas de nuevo cuño-o neopositivistas-, por evitar dejar la decisión de responsabilidad penal de un individuo, a la subjetividad del operador judicial, pero resulta aún más desproporcionado, que sea la ciencia la que de manera exclusiva, dirima la controversia penal, en detrimento delos derechos y garantías del individuo y del Debido Proceso, ¡Que horror!
darioarregoces@hotmail.com
Valledupar, junio de 2012.-

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