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¿Derecha, Izquierda o raciocinio?

La presencia militar de Estados Unidos en aguas del Caribe próximas a Venezuela con el despliegue de tres buques y más de 4.000 soldados, con el objetivo inverosímil de desarrollar una operación destinada a frenar el flujo de drogas hacia su territorio, exacerbó la infructuosa disputa entre izquierda y derecha.

¿Derecha, Izquierda o raciocinio?

¿Derecha, Izquierda o raciocinio?

Por: Luis

@el_pilon

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La presencia militar de Estados Unidos en aguas del Caribe próximas a Venezuela con el despliegue de tres buques y más de 4.000 soldados, con el objetivo inverosímil de desarrollar una operación destinada a frenar el flujo de drogas hacia su territorio, exacerbó la infructuosa disputa entre izquierda y derecha. Juzgar la realidad de forma radical, dividiendo todo en una oposición tajante entre lo bueno y lo malo, sin reconocer matices, se ha convertido en paisaje en América Latina.  

Invocar el intervencionismo, incluso, mediante el disfraz de la “lucha contra el narcotráfico”, representa una posición maniquea que no advierte la utilidad de la estrategia para justificar la invasión. Por ejemplo, el engaño que provocó la guerra en Irak. Diferentes estudios e investigaciones han podido demostrar que, desde antes del inicio de los combates en Irak, las evidencias de inteligencia y de fuentes de alto rango apuntaban a que el régimen de Hussein no poseía armas de destrucción masiva.

¿Con qué derecho Estados Unidos decide bloquear, embargar o invadir países? Según las falsas dicotomías lo hacen para otorgar libertad. 

Las intervenciones estadounidenses han sido justificadas para promover la democracia y los derechos humanos. Realmente, las motivaciones han sido económicas, geoestratégicas y geopolíticas. Pese a los defectos como sistema creo firmemente en la democracia y las garantías de la tridivisión del poder. No comulgo con las posiciones autoritarias ni considero que el antídoto en Venezuela, para derrocar el régimen de Nicolas Maduro, es la intervención. No obstante, no tengo dudas que, “hay intelectuales que son implacables con los defectos de la democracia, pero están dispuestos a tolerar los peores crímenes siempre que sean cometidos en nombre de la doctrina correcta”.

El debate ideológico en América Latina, hasta la fecha, representa un legado de abundante infertilidad. De acuerdo con el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, el bajo crecimiento económico, las débiles políticas sociales y las grandes brechas en la concentración de riqueza, que las democracias no han podido acotar, tienen estancada a Latinoamérica y el Caribe como la región más desigual del mundo hace 30 años.  

Este contexto socioeconómico y político nos debe conducir a la reflexión sobre cómo debemos encarar la problemática económica de la región y su inserción internacional. O bien, seguir hurgando en una infructuosa disputa izquierda-derecha, que solo fomenta el populismo, impide el avance institucional, económico y social, o mejor, comenzar a entender los escollos como la incapacidad de realizar políticas multipartidistas, de largo plazo, lo que en la jerga coloquial se conoce como políticas de Estado.

Los profesores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, autores del libro “Cómo mueren las Democracias”, narran que, “así como solemos creer que las democracias mueren en manos de hombres armados, así mismo, las democracias pueden fracasar a manos no ya de generales (militares), sino de líderes electos, de presidentes o primeros ministros que subvierten el proceso mismo que los condujo al poder”. 

Es muy difícil saber hacia dónde se dirigen las cosas, no obstante, urge detener la erosión de la democracia en América Latina; ocasionada por el populismo que influye en el raciocinio y genera traición intelectual, tal vez, saldando las cuentas con la historia o entendiendo que la gente reclama esperanza; hay que hacer antes de que sea tarde. 

Por: Luis Elquis Díaz.

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