El mayor número de nacimientos jamás registrado en el planeta se produjo en 2012, cuando nacieron 146 millones de niños. La población mundial ha seguido aumentando desde entonces, a pesar de que la tasa de natalidad ha disminuido, en gran medida porque el mundo ha mejorado en la prevención de la mortalidad infantil. Ahora las familias son cada vez más pequeñas, y en el próximo medio siglo, las tasas de mortalidad superarán a las de natalidad.
En su libro “After The Spike” (Después del Pico, en español) los demógrafos Dean Spears y Michael Geruso argumentan que debemos preocuparnos menos por la superpoblación y más por la despoblación. Comparándolo con el cambio climático, afirman que la disminución de la población está en camino y que, una vez que comience, podría ser difícil de detener. En unas décadas, la población mundial dejará de crecer y comenzará a disminuir, y no hay razón para creer que, una vez que eso ocurra, se revertirá automáticamente.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en su último informe sobre el Estado de la Población Mundial, reveló que, muchas personas reportan no poder formar una familia ni tener tantos hijos como quisieran, principalmente debido a barreras financieras. UNFPA propone a los gobiernos que adopten políticas que permitan crear una sociedad donde todas las personas puedan ejercer libremente sus derechos reproductivos y tomar decisiones sobre el tamaño de su familia.






