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Caída de la fertilidad

El mayor número de nacimientos jamás registrado en el planeta se produjo en 2012, cuando nacieron 146 millones de niños.

Caída de la fertilidad

Caída de la fertilidad

Por: Luis

@el_pilon

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El mayor número de nacimientos jamás registrado en el planeta se produjo en 2012, cuando nacieron 146 millones de niños. La población mundial ha seguido aumentando desde entonces, a pesar de que la tasa de natalidad ha disminuido, en gran medida porque el mundo ha mejorado en la prevención de la mortalidad infantil. Ahora las familias son cada vez más pequeñas, y en el próximo medio siglo, las tasas de mortalidad superarán a las de natalidad. 

En su libro “After The Spike” (Después del Pico, en español) los demógrafos Dean Spears y Michael Geruso argumentan que debemos preocuparnos menos por la superpoblación y más por la despoblación. Comparándolo con el cambio climático, afirman que la disminución de la población está en camino y que, una vez que comience, podría ser difícil de detener. En unas décadas, la población mundial dejará de crecer y comenzará a disminuir, y no hay razón para creer que, una vez que eso ocurra, se revertirá automáticamente. 

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en su último informe sobre el Estado de la Población Mundial, reveló que, muchas personas reportan no poder formar una familia ni tener tantos hijos como quisieran, principalmente debido a barreras financieras. UNFPA propone a los gobiernos que adopten políticas que permitan crear una sociedad donde todas las personas puedan ejercer libremente sus derechos reproductivos y tomar decisiones sobre el tamaño de su familia. 

La despoblación se ha convertido en un muro de contención para los alarmistas, desde Malthus hasta Paul Ehrlich, mediante la presentación de pruebas para demostrar que la fertilidad mundial no está vinculada con los cambios en la riqueza, la invención de la anticoncepción o los derechos de las mujeres. Es bastante ambigua la disminución de la población mundial a finales de este siglo. Por un lado, algunos temen que pueda obstaculizar el progreso económico, ya que habrá menos trabajadores, científicos e innovadores. Esto podría provocar una escasez de nuevas ideas y un estancamiento económico a largo plazo. Además, a medida que la población se reduce, la proporción de personas mayores tiende a aumentar, lo que lastra las economías y pone en peligro la sostenibilidad de las redes de seguridad social y las pensiones.

¿Por qué, entonces, elegimos cada vez más tener menos hijos? La respuesta probablemente resida en una combinación de factores culturales, biológicos, económicos y sociales, pero la mejor teoría unificadora de “After The Spike” se encuentra en un titular satírico de The Unión: “Un estudio revela que las mujeres estadounidenses están retrasando la maternidad porque todo el asunto es un desastre”. A medida que la vida en la tierra ofrece cada vez más opciones ricas e interesantes para invertir nuestro tiempo, el coste de oportunidad de la crianza se ha vuelto cada vez menos atractivo. Ahora hay más maneras de tener una vida plena con menos hijos o sin ellos, incluso si se desearan, como bien sabe la generación Z.

Para enfrentar la despoblación Spears y Geruso, proponen una reestructuración total de la sociedad en torno al cuidado, en la que la crianza esté tan bien apoyada social, cultural, económica y médicamente que se considere una alegría, no una lucha implacable, para entender que la caída de la población no es un mito sino un problema. 

Por: Luis Elquis Díaz.

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