Cada vez que se socializa la Avenida del Río, se escuchan opiniones: hay representantes de la sociedad que celebran al proyecto, y lo visualizan como una oportunidad transformadora que combina desarrollo con sostenibilidad, y otros, que levantan dudas respetables: ¿no intervenir es la mejor opción?, ¿existe el riesgo que aumente el riesgo a la inundación?, ¿se va a generar una deforestación indiscriminada? ¿hay beneficios ambientales con la intervención? Inquietudes válidas sin dudas, que merecen discusión y respuestas directas.
¿No intervenir es la mejor opción? La realidad es dura, sí se necesita intervención y urgente. La margen derecha del Guatapurí está en condiciones deplorables, en crisis. Allí se asientan viviendas en condiciones indignas, que junto con porquerizas y otros establecimientos vierten aguas residuales directamente al río (pueden imaginarse como afecta esto al medio ambiente). Se tala y se quema madera, se acumulan toneladas de basura y escombros, y se identifican nichos de inseguridad, junto con otros problemas sociales. Definitivamente no intervenir equivale a perder esa zona.
Ahora bien, ¿y la deforestación que causa el proyecto? Sí, habrá tala debido a la obra, sería ingenuo negarlo, pero la compensación es clara: la recomendación de los planes de manejo ambiental en estos proyectos es que por cada árbol talado se compense con tres nuevos. A lo anterior, se suma la siembra de árboles nuevos y nativos en las franjas verdes proyectadas. Con todo esto, la condición final del proyecto presentará un número de árboles superior a su condición inicial. De hecho, gracias a la política de compensación y de siembra de nuevos árboles, Valledupar pasó de tener 70.000 árboles en 2017 a más de 106.000 en 2025. Es decir, los proyectos no han reducido la cobertura arbórea, la han incrementado. Con la avenida del río, ocurrirá lo mismo: al final habrá más árboles, más oxígeno, más sombra y más vida verde para la ciudad.
¿Aumentarán los riesgos de inundación con la obra? No, los diseños del consultor parten de sus estudios hidrológicos e hidráulicos, donde se simulan eventos de inundación extremos. Como resultado, el contratista de diseño, y posteriormente el de obra (en su fase de revisión y ajuste de diseño), revisan que la cota (altura) de la vía esté lo suficiente levantada para reducir los riesgos de inundación. Es por eso, que los diseños muestran un levantamiento de la vía considerando estos eventos, protegidos por estructuras geotécnicas, como lo son gaviones y muros, para preservarlas de la erosión y socavación producida por el río ante estos eventos.
Y, por último, pero no menos importante, ¿hay beneficios ambientales con la intervención? El proyecto tiene unos beneficios claros y dignos, que son benéficos a nivel ambiental: incluye un interceptor sanitario para recoger o interceptar las aguas negras que actualmente vierten ilegalmente al río, producto de las invasiones y establecimientos que se asientan en la ribera. Tiene tres franjas (zonas) verdes, con buena amplitud (5 m de ancho cada una), que como se mencionó, permite la siembra de una cantidad de nuevos árboles nativos. Incluye Box Culverts para manejo de aguas lluvias y escorrentía. Además, dentro de su área de intervención, los escombros y basuras serán removidos o tratados según el plan de manejo. Finalmente, tendrá una ciclorruta ambiental, que permitirá disfrutar del paisaje y con la posibilidad de unirse al norte y al occidente de la ciudad mediante el anillo vial, resultando así un recorrido total de aproximadamente 20 km de ciclorruta, algo sin precedentes en Valledupar.
Como ingeniero civil y ambiental, estoy convencido que las obras como la Avenida del Río, armonizan las necesidades de la ciudad con infraestructura sostenible.
Ing. William Fuentes Lacouture MSc. PhD.**
*Asesor de despacho Gobernación del Cesar.
*Consultor y académico en Ingeniería civil y ambiental.






