OPINIÓN

Ciudad de los Reyes

Un mapa holandés del siglo XVII muestra a Valledupar como “Ciudad de los Reyes”. Una pieza de colección que el historiador vallenato Ernesto Altahona Castro rescata para revelar cómo nos veía el mundo hace casi cuatro siglos.

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Nuestra ciudad ha tenido varios nombres. Uno fue “Val de Upar Ciudad delos Reyes”. Así sale en el primer mapa que he podido encontrar que nos llama “Ciudad de los Reyes”. Es del siglo XVII, cuando Holanda mandaba en la cartografía.

No es un mapa chiquito. Es un gran folio. La imagen mide cerca de 49 por 38 centímetros. La hoja completa es más grande. Se abre la mesa. Se mira despacio. Se leen bien ríos, montañas y pueblos.

Viene de un atlas, una enciclopedia de mapas. Se grabó en cobre. Se imprimió en papel grueso, de los que ya no vienen. Se coloreó a mano. Luego se dobló al centro y se cosió al lomo. Al reverso trae texto en neerlandés.

El color le da vida, no es común encontrarlos iluminados desde origen. En el mar, dos rosas de rumbos y líneas que irradian. La flor de lis apunta al norte. El cartucho del título luce rojo y ocre. La escala, un azul plomizo. La paleta ordena prioridades: primero puertos y costa, luego montañas, y el poder en cartelas grandes.

Ojo con los nombres. Nuestro Guatapurí aparece como “Guatapori”. El río Cesar como “Pompatao”. En este caso salen ambos, tanto la voz indígena y el nombre en español. También dibuja la Sierra Nevada como si fuera una sola. Hoy sabemos que son dos. Eso muestra el nivel de información de la época. Nos dice que los pueblos del sur de la Guajira fueron conocidos por los holandeses después, o que quizás no existían en ese momento.

Queda una duda. ¿Qué eran las “Sierras de Sufaur” que pone arriba de Valledupar? El rótulo está. Falta amarrarlo con una sierra real o un nombre perdido indígena.

Este no es un mapa para navegar. Los de gobierno y marina llevan sondajes y avisos para pilotos. Este es de público. Sirve para estudiar, enseñar y decidir rutas en tierra.

¿Cómo sé que es de 1635 a 1640? Por la parte de atrás. Como eran de enciclopedias tienen texto describiendo los mapas. Mi hoja tiene texto en neerlandés con encabezado “Terra firma nova Granada, en Popayan” y signatura “I”. Eso lo mete en las ediciones holandesas del Toonneel des Aerdrycks, que arrancan en 1635. Las primeras versiones de este mapa, 1630 y 1631, no traían ese texto al reverso. Después de 1642 rehicieron la composición del texto varias veces. La mía no cuadra con esas tiradas tardías. Por eso el rango de 1635 a inicios de 1640.

¿Por qué Holanda hacía estos atlas? Porque tenía imprentas finas, papel, crédito y mercado. Se vendían en media Europa. Comerciantes, gobernadores, maestros y familias con biblioteca los usaban. Eran útiles y también prestigio.

¿Cómo llegó a mi casa? Lo compré en una subasta en Estados Unidos. Los papeles viajan. Nació en Ámsterdam. Pasó por manos y países. Cruzó el Atlántico más de una vez. Hoy vuelve a casa.

Paso a paso, documento por documento, así crece una colección y así se escribe la historia de Valledupar. La historia existe. Basta salir a buscarla y traerla a casa. Mientras tanto, este mapa grande nos presta sus ojos. Así nos vieron. Así nos nombraron: Val de Upar Ciudad delos Reyes.

Por: Ernesto Altahona Castro.

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