La crisis de la red pública hospitalaria del Cesar dejó de ser una advertencia y se materializó en paro y cierres: en la mañana del 3 de agosto, el Hospital Jorge Isaac Rincón de La Jagua de Ibirico se sumó al cierre parcial de servicios en el Regional José David Padilla Villafañe de Aguachica, el Rosario Pumarejo de López en Valledupar, el San Juan Bosco de Bosconia, el San Andrés de Chiriguaná, el Cristian Moreno Pallares de Curumaní, el Lázaro Alfonso Hernández de San Alberto y el hospital de Agustín Codazzi, donde la red pública deja de atender consulta externa y servicios programados y mantiene apenas las urgencias vitales en medio de una deuda superior a $355.000 millones por parte de las EPS.
La gerente del centro médico de La Jagua de Ibirico, Yesenia Hernández, denunció que Asmet Salud acumula una deuda de ocho meses en los giros correspondientes a la cápita, pese a que el hospital ha seguido atendiendo a los usuarios mes a mes. Como consecuencia, la consulta externa fue suspendida “de manera general e indefinida”, mientras que solo se están atendiendo urgencias vitales y casos maternos mediante un filtro de triage en la entrada del hospital. “Estamos en números rojos y nuestros médicos ya nos han solicitado cerrar servicios por el no pago de sus honorarios”, había advertido Hernández en la mesa técnica previa, y hoy esa amenaza empezó a materializarse.
ESE en la cuerda floja
El cierre parcial en La Jagua confirma el escenario que la secretaria de Salud del Cesar, Georgina Sánchez, venía describiendo como una “torta” de deuda que ninguna ESE puede soportar. Las EPS le deben a la red pública del departamento 355.000 millones de pesos, y casi la mitad de esa cartera está concentrada en entidades intervenidas como Nueva EPS, Coosalud, Asmet Salud y Famisanar.










