Mientras el Gobierno nacional avanza en la creación de una reserva ambiental temporal que congela nuevos títulos mineros en la Sierra Nevada de Santa Marta, sigue vigente otra figura clave sobre el mismo macizo: la llamada Línea Negra, el territorio ancestral de los pueblos indígenas que la habitan. Ambas decisiones se cruzan en el mapa, pero nacen de normas diferentes y persiguen objetivos complementarios.
En el caso de la reserva, el Ministerio de Ambiente plantea proteger, por un tiempo definido, los recursos naturales renovables de la Sierra —bosques, agua, suelos y biodiversidad— para frenar nuevas presiones extractivas mientras se diseña una figura de conservación permanente. La Línea Negra, en cambio, es el reconocimiento del área sagrada y tradicional de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo, entendida como un tejido de sitios sagrados que rodean la montaña y articulan su vida espiritual y cultural.
Qué es la reserva temporal de la Sierra Nevada
La nueva medida del Gobierno se conoce técnicamente como “reserva de los recursos naturales renovables de carácter temporal” sobre la Sierra Nevada de Santa Marta. Su polígono abarca unas 942.000 hectáreas en tres departamentos —Magdalena, Cesar y La Guajira— y se apoya en el Código Nacional de Recursos Naturales y la Ley 99 de 1993 como herramienta de protección provisional.











