El Gobierno nacional encendió las alarmas por el aumento de temperaturas y la caída de las lluvias en Colombia, con especial impacto en la región Caribe. Entre el 1 y el 13 de mayo de 2026 se registraron condiciones “significativamente más cálidas de lo habitual” en varias zonas del país, coincidiendo con una disminución de precipitaciones, informó el Ideam.
En la región Caribe e Insular se presentaron calentamientos acelerados y condiciones asociadas a olas de calor: Valledupar alcanzó 38,4 °C, con una anomalía de +4,2 °C frente a su promedio histórico; Santa Marta llegó a 37,2 °C (+4,0 °C), y San Andrés Islas marcó 33,7 °C, superando su récord histórico de temperatura máxima.
A la par del calor, se dispararon las alertas por incendios forestales. Entre el 1.° y el 14 de mayo, el número de alertas pasó de 7 a 90 en todo el país, con la región Caribe concentrando cerca del 51,1% de los municipios en alerta, “especialmente en departamentos como La Guajira y Magdalena, donde persisten condiciones atmosféricas secas y altas temperaturas diurnas”.
Probabilidad de El Niño sube hasta 96 %
Ante este escenario, la ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez Torres, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, y el director de la UNGRD, Carlos Carrillo, hicieron un llamado conjunto a la ciudadanía, a los sectores productivos y a las autoridades regionales y locales para que se preparen desde ya frente a la posible llegada anticipada del fenómeno de El Niño.
“Es probable que El Niño se anticipe, y esto quiere decir que no debemos prepararnos para septiembre, sino desde hoy”, enfatizó la ministra (e) Vélez Torres, al señalar que ya se evidencian aumentos de temperatura y disminución de lluvias en el país.
El más reciente análisis técnico del Gobierno indica que la probabilidad de instauración del fenómeno El Niño pasó del 62% al 82% para el trimestre mayo–junio–julio de 2026, y que la consolidación podría llegar a cerca del 96% hacia finales del año.
Los modelos climáticos internacionales “prevén una intensidad entre fuerte y muy fuerte, superior a las estimaciones anteriores”, aunque por ahora el Pacífico tropical permanece en condición ENOS neutral, con señales de transición: aumento de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4, mayor contenido de calor subsuperficial y debilitamiento de los vientos alisios.
“Esta situación compleja evidencia que estamos ante un escenario de variabilidad climática, donde la intensidad de los fenómenos y la severidad de sus impactos son mayores”, advirtió Vélez. “Ello nos obliga a una permanente articulación interinstitucional multiescalar y a comprometernos con acciones preventivas que permitan una mejor preparación y mitigación de mayores impactos”.
Menos lluvias, más presión sobre el agua y la energía
La directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, afirmó que desde marzo de 2026 se registra “una disminución sostenida de las precipitaciones frente a los promedios climatológicos en varias regiones del país”, situación que podría intensificarse en los próximos meses.
La predicción climática para mayo señala que habría más días secos y lluvias por debajo de lo normal en amplios sectores de las regiones Andina, Caribe y Pacífica, mientras las temperaturas permanecerían por encima de los promedios históricos, en particular en el Caribe, la región Insular, la Orinoquía y los valles interandinos.
Las entidades advierten que el eventual desarrollo de El Niño se daría “en un contexto ya deficitario”, al coincidir con la segunda temporada de menos lluvias del año (junio–septiembre) en la Andina y el Caribe, lo que puede intensificar las presiones sobre la disponibilidad de agua en el país.
“El llamado es a adoptar medidas desde ahora, activar los planes de contingencia y estar preparados ante sequías, posible desabastecimiento hídrico y presión sobre el sistema energético, particularmente hacia finales del año. Es indispensable ahorrar agua y energía e identificar las zonas con mayor riesgo de incendios forestales”, sostuvo el director de la UNGRD, Carlos Carrillo.
El Gobierno anunció que continuará el monitoreo permanente de las condiciones climáticas y oceánicas, y que seguirá emitiendo información técnica y recomendaciones para apoyar la toma de decisiones y reducir el riesgo en el territorio nacional, en un escenario donde el Caribe —incluidos departamentos como Cesar y La Guajira— ya evidencia el impacto de un calor más intenso y una mayor amenaza de incendios.







