Aunque Manaure se considera como la única población del país con salinas marítimas de gran potencial económico y turístico, es urgente resolver su problemática de pobreza a través de un proyecto que en su fase inicial beneficiaría a 3.000 familias.
“Gracias a la colaboración de la Universidad Nacional, UN, hemos identificado estrategias que pueden contribuir al desarrollo económico y a fortalecer las capacidades de la región”, destacó Liliana Alvarado, coordinadora del programa Comunidades Inclusivas y Sostenibles en América Latina, Cisal.
La estrategia diseñada por el mencionado claustro educativo busca darle valor agregado a actividades como las que habitualmente realizan los charqueros, encargados de extraer la sal de las charcas (pocetas), con el fin de que los jóvenes no solo retomen estas tradiciones, sino que se sientan orgullosos de volver a desempeñarlas.











