Los centros de pensamiento Fundesarrollo, con sede en Barranquilla, y Cesore, con sede en Valledupar hicieron un llamado al Gobierno nacional para que la transición energética en la Región Caribe sea un proceso gradual que incluya la creación de una matriz de fuentes de generación de energía múltiples, y una diversificación económica que mitigue los riesgos fiscales y externos derivados de la reducción de los ingresos por exportaciones, impuestos y regalías derivados de los combustibles fósiles.
Tras advertir que los riesgos antes señalados impactarían la financiación pública y privada y la generación de empleo, las dos organizaciones advirtieron que el aspecto fiscal es uno de los mayores desafíos para los departamentos y municipios de esta zona del país que dependen económicamente del carbón y del petróleo, al ser productores o puertos de exportación, dado que no existen ingresos para reemplazar las regalías, cruciales para sus presupuestos.
Los planteamientos están hechos en un estudio titulado “Hacia la energía y la minería sostenible en el Caribe”, en el que se plantea que esa decisión gubernamental crea un dilema significativo porque por una parte las energías alternativas no generan regalías, y por lo otra, mientras se intentan resolver problemas globales dejando de producir fósiles, (Colombia solo contribuye con el 0.6% de las emisiones mundiales), se están perdiendo regalías condenando a muchos ciudadanos al desempleo y a la pobreza.











