COLUMNISTA

¡Binomio, pasaportes y Muela!

Hace muchos años la escritora vallenata, Mary Daza Orozco, publicó un libro con el título “Los muertos no se cuenta así”, que sigue siendo referente de nuestra literatura caribe.

¡Binomio, pasaportes y Muela!

¡Binomio, pasaportes y Muela!

Por: Edgardo

@el_pilon

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Hace muchos años la escritora vallenata, Mary Daza Orozco, publicó un libro con el título “Los muertos no se cuenta así”, que sigue siendo referente de nuestra literatura caribe. En mi caso particular nunca me gusta mirar a los muertos, ni en sus lechos de enfermos como sucedía en otros tiempos, ni en accidentes y las variadas y eternas violentas que tenemos en nuestro país, que no ha tenido momentos de calma, excepto en las mentes pacificas en las frías cifras que cada gobierno muestra. 

Ese viejo oficio de morir, tan antiguo y tan real, no deja  de ser preocupación y miedo para la inmensa mayoría, pero el oficio de guerrero y matón pervive entre nuestra dirigencia, aún estamos lejos de las elecciones y los candidatos tienen la palabra “seguridad” en sus proyectos a sabiendas que esta viene con muertes, miedos, desplazamientos y soledades para los pueblos más pobres, que generalmente son quienes van a la guerra.  Quienes tienen economía mejor, simplemente la observan desde sus altas edificaciones, incluso fuera del país.  Pero la guerra también significa contratos, armas, combustibles que dejan ganancias precisamente a quienes las proponen en cada momento.

Los economistas, entre ellos, hablan de la regla fiscal a diario. La gente de la calle no tiene ni idea del término y menos de sus consecuencias. Sin embargo, muchos expertos dicen que muchos países viven tranquilamente sin regla fiscal, a su manera. Creo que la única regla que conocemos desde pequeños era la tabla de madera con la que aquellos profesores de antaño nos castigaban por no aprendernos las tablas de multiplicar, bajo el lema de que “la letra con sangre entra”. Las mujeres la conocen por su naturaleza femenina y los salseros en la voz de Rubén Blades con aquella canción “Decisiones”, cuando la maestra habla de Turquía y ellas con ese dilema de atrasos.

Desde hace varios meses, o desde el inicio del gobierno, la palabra pasaporte es una amenaza permanente. Es decir, si no los elabora la firma de siempre, que con sus contactos de alto turmequé es la única que puede hacerlos por sécula seculórum, la empresa lleva nombre en inglés para dar mejor impresión, pero es de colombianos. ¿Se imaginan que se llamara María Tomasa, por ejemplo? Al menos sería tan resbalosa como la actual.

Volviendo al inicio del chorro, García Márquez escribió un texto titulado “Cuando era feliz e indocumentado”, es decir, andar por el mundo sin identificación, es decir, sin pasaporte.

Insisto, hemos visto personas morir por muchas razones: desde enfermedades, desnutrición, quemaduras, ahogamientos, suicidios, eutanasia y mil etcéteras. Pero también leemos que se puede viajar desde Colombia por más de 50 países del mundo con solo la cédula. Para esos anuncios, los gobiernos forman una alharaca mayor y los muestran como triunfos de la diplomacia de turno. Pero en mi caso, jamás he visto una muerte por falta de pasaporte. Nunca. En tal caso, mientras solucionan el problema, viajemos a esos países que nos abren sus puertas sin ese documento. ¿Cuál es el problema?

P.D. Curiosidad: la primera mujer indígena aceptada en la Academia Colombiana de la Lengua se llama Bárbara Muelas Hurtado. ¿Qué tal? Y para rematar, la FFLV no solo homenajeará a uno, sino a tres: Rafael Orozco, Israel Romero y El Binomio de Oro. Mejor dicho, la trinidad vallenata, muy rebeldes…

Por: Edgardo Mendoza – Tiro de Chorro.

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