De acuerdo a la RAE (Real Academia de la Lengua Española), “delincuente es un adjetivo que se refiere a una persona que ha cometido un delito, y tiene como sinónimos, malhechor, transgresor, infractor, criminal, agresor, ladrón, bandido, forajido, antisocial”; si bien se atribuyen a una persona, recordemos que la empresa Caribemar de la costa S.A.S ESP es el nombre de su persona jurídica a la cual me referiré, pero a sabiendas que es manejada por individuos que operan bajo la ilegalidad.
La factura de consumo del apartamento donde vivo correspondiente a diciembre que se expide a mediados del mes de enero, llegó con un recargo del 100 % respecto al promedio que vengo pagando, por supuesto inmediatamente radiqué la queja de manera formal con el convencimiento de tener la razón por el simple hecho que no hubo luces navideñas porque estábamos de luto y además nos fuimos de vacaciones por lo que prácticamente el consumo no solo sería el mismo sino mucho menos por lo antes expuesto; y ahí empezó la tortura y a mostrar su real calaña la susodicha empresa esta delincuente y a valerse de todas las artimañas jurídicas para invalidar el reclamo; por supuesto, muy olímpicamente de inmediato respondieron que el consumo era el que era porque sí y porque ellos son ellos (dueños de la verdad y de la ley), la respuesta me la enviaron por correo físico a la portería del edificio con los términos ya vencidos, puesto que la comunicación llegó a mis manos nueve días después de la supuesta fecha de entrega cuando tengo cinco días para interponer el recurso.
Conté los cinco días que me da la ley posteriores a la notificación formal y procedí a interponer el recurso de reposición en subsidio de apelación a través de su propia plataforma donde les pedía se me entregara el soporte de lectura del medidor a lo cual están obligados; por una “extraña razón” y luego de varios intentos la plataforma no dejó radicar el recurso por lo que pedí una cita presencial la que me dieron dos días después, al día siguiente después de otros intentos por fin logré radicar el documento a lo que la plataforma me dio el respectivo radicado (numerito clave para estos casos), como ya había cumplido mi cometido estuve tentado a cancelar la cita presencial porque consideraba una pérdida de tiempo, puesto que ya había hecho el trámite por su plataforma; sin embargo, algo me decía que no lo hiciera, efectivamente acudí a la cita y ¡oh sorpresa! No aparece ningún recurso, con una pasmosidad que solo los caracteriza a ellos me dice la funcionaria: “No aparece ningún documento con ese radicado”, ¿pero ¿cómo va a ser eso, si precisamente es su plataforma? “Si quiere se lo recibo físicamente”, menos mal lo llevaba impreso por si algo de esto pasaba (precavido).
La respuesta al recurso no se hizo esperar, en una eficiencia sorprendente contestaron que “lo negaban porque estaba fuera de los términos, puesto que yo contaba con cinco días y lo había presentado fuera del mismo”, muy raudos adjuntaron el dichoso documento y la guía con la fecha escrita por su mensajero; de inmediato interpuse un derecho de petición exigiéndoles el cumplimento del debido proceso como lo es la debida notificación, puesto que no solo basta con su decir sino que deben probar que fui notificado en debida forma, además de exigirles y reiterar se me presentara el soporte de lectura del medidor como prueba que el consumo facturado si corresponde a la realidad, adicional de preguntarles. ¿Por qué las anteriores notificaciones las hicieron al correo electrónico y ésta en particular de manera física y de forma fraudulenta? Y por supuesto le envié copia a la Súper.
Ya respondieron, nada de lo que les exijo en el derecho de petición lo responden, se sostienen en su fraudulenta “notificación personal”, no aportan ninguna de las pruebas que les pido y en una arrogancia que los caracteriza “cierran el caso” porque no hay más recursos, a sabiendas que aún me quedan dos vías: una denuncia ante la súper y la tutela que interpondré como último recurso; no es tanto el valor de la factura, es su actuar delincuencial y fraudulento, yo porque tengo acceso y algo de tiempo para exigir mis derechos, pero ¿qué queda para esa pobre gente que ni siquiera tiene acceso a una plataforma o desconoce sus propios derechos? ¡Bandidos de mierda es que son!
Por: Eloy Gutiérrez Anaya.






