COLUMNISTA

Abelardo – Tarazona

Les compartí en una columna del año pasado cómo tuve la oportunidad de participar en una reunión política para escuchar los planteamientos de María Fernanda Cabal. Debo reconocer, como lo reseñé entonces, que Cabal me pareció mucho más estructurada de lo que pensé. Habla bien, tiene claras sus posiciones; pero también es arrogante, prepotente e insoportable. 

Abelardo – Tarazona

Abelardo – Tarazona

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Les compartí en una columna del año pasado cómo tuve la oportunidad de participar en una reunión política para escuchar los planteamientos de María Fernanda Cabal. Debo reconocer, como lo reseñé entonces, que Cabal me pareció mucho más estructurada de lo que pensé. Habla bien, tiene claras sus posiciones; pero también es arrogante, prepotente e insoportable. 

Ese día se hizo evidente su molestia conmigo a raíz de una solicitud directa que le hice: que dejaran de lado sus egos los muchos precandidatos presidenciales, se unieran y nos permitieran ganar en primera vuelta para, de una vez por todas, dar por terminada esta noche oscura y caótica que estamos atravesando. 

Le conté que tenía esta columna en EL PILÓN de Valledupar, el mismo diario en el que escribe su esposo José Félix y, aún molesta por mi solicitud, me aconsejó “dejar de escribir columnas que nadie lee” y dedicarme a hacer videos de 45 segundos cada uno, en su opinión, lo que sí consume la gente. 

Así terminaron las cosas ese día, valió la pena ir para oírla, pero no salí del todo satisfecho. Para ser un buen presidente, estoy convencido, primero hay que ser buen ser humano y en ese sentido, me quedaron serias dudas…

El domingo pasado en la noche, en la transmisión del noticiero de RCN, vimos una entrevista extraordinaria de José Manuel Acevedo a María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay. En ella Tarazona expresa, muy segura de sí misma, la mezquindad con la que María Fernanda Cabal la trató en el Capitolio, durante el segundo día de cámara ardiente de Uribe Turbay. 

Con esa noticia, Cabal quedó liquidada dentro del Centro Democrático. No es la persona adecuada, perdió apoyo de muchos, de miles. Debe estar furiosa, como cuando fue Iván Duque quien se quedó con la candidatura que ella sigue anhelando, como cuando el presidente Álvaro Uribe trajo a Uribe Turbay al partido y le dio el número 1 en el tarjetón de Senado -número que ella consideraba suyo-, y ahora, verá cómo le vuelve a suceder: le pasarán por encima, por no ceder a su orgullo y mantener su prepotencia a flor de piel. Inteligente, sí, preparada, también; pero nada empática, cero humilde, dos características necesarias en la Colombia de hoy para convencer a la gente y ganar su apoyo, dos características necesarias para gobernar este país que se cae a pedazos.

Al analizar los argumentos y las narrativas de los diferentes candidatos, decidí apoyar a Miguel Uribe Turbay. Un excelente ser humano, íntegro, honesto, al que dispararon precisamente por poner a temblar a la izquierda, la mal llamada progresista. Pasados unos meses a Miguel lo asesinaron, quedamos desorientados, acéfalos. Entonces empezamos a buscar candidato porque, quien tomó sus banderas, Miguel Uribe padre, no nos convence del todo. 

Vicky Dávila podría ser, pero expresó su apoyo al mal llamado proceso de paz con las FARC, lo que me impide apoyarla; cualquier idea que huela a Santos está proscrita electoralmente en mi caso. Y ahí surgió Abelardo de la Espriella, interesante, outsider, habla sin rodeos, propone judicializar a quienes merecen recibir todo el peso de la ley; sí, a ellos a quienes usted y yo queremos presos. Chévere, de la Espriella suena a orden, a querer dirigir un Estado con menos burocracia, con Fuerzas Militares comprometidas con la defensa de los ciudadanos de bien -los que pagamos impuestos y cumplimos la ley-, donde no se premie al bandido, donde se madrugue a estudiar y trabajar para salir adelante. Estuve reunido con él y dije, por ahí va a ser.

Sueño con una dupla entre De la Espriella y Tarazona a la presidencia, en la que la claridad de ambos, la determinación de él y la inteligencia emocional de ella, logren que Colombia recupere el rumbo lo antes posible e inicie el proceso de reconstrucción institucional que estamos añorando. Ya lo hicimos por allá en el 2002, lo podemos volver a hacer. Cuando estuve reunido con Álvaro Uribe en el 2001 registraba el 1 % de favorabilidad en las encuestas; Abelardo hoy tiene más apoyo, ojalá convenza a Tarazona de unirse y ganemos en primera vuelta. 

Por: Jorge Eduardo Ávila.

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