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Columnista - 23 marzo, 2025

12 años

De las muchas enseñanzas que a diario recibimos del Papa Francisco, sin lugar a dudas está la acogida que le brinda a la población LGTBQ+, socialmente discriminada.

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Hace 12 años, cuando el cardenal argentino, hincha furibundo del San Lorenzo Fútbol Club, Jorge Bergoglio, a sus 76 años fue elegido papa; y si nos tocara hoy, hacer un balance de lo que ha sido su pontificado, en apretada síntesis podríamos decir que su peregrinación pastoral lo ha llevado a visitar más de 60 países, proclamando la palabra de Dios, con humildad y sencillez proverbial, pues no le gustan los ornamentos de oro, ni los carros lujosos, ni los títulos rimbombantes; su esfuerzo por crear conciencia del inminente peligro en que se encuentra, la casa común, -como él llama al planeta- frente a fenómenos tales como la deforestación y el calentamiento global, es una de sus grandes obsesiones; tampoco se cansa de sostener diálogos con líderes de otras confesiones religiosas, en el entendido que el catolicismo es ecuménico; asumió con mano firme los casos de pedofilia al interior de la Iglesia, y pidió sancionar ejemplarmente a los abusadores. En relación con este tema manifestó públicamente: “No hay lugar para el abuso, no hay lugar para el encubrimiento del abuso, les pido a todos que no encubran el abuso, le pido a los obispos que no encubran los abusos y condenen a los abusadores y ayúdenles a curarse de esta enfermedad”.


De las muchas enseñanzas que a diario recibimos del Papa Francisco, sin lugar a dudas está la acogida que le brinda a la población LGTBQ+, socialmente discriminada. Parecieran ser los leprosos de hoy en día, y Francisco abre su corazón para tratarlos como lo que son, hijos de Dios, hijos que merecen ser incluidos y no excluidos, comprendidos que no rechazados, esa es la misericordia de Jesús, que pareciéramos no entender, probablemente por creernos mejor que los demás, y esa es justamente la viga que nos impide ver la paja en el ojo ajeno, el sufrimiento ajeno, el dolor ajeno. Lo cierto es que vivimos en una sociedad que tiende a ser cada vez más excluyente, se excluye al pobre, negándole la oportunidad de educarse, se excluye al extranjero, negándole la posibilidad de un mejor vivir, se excluye a la mujer, negándole la posibilidad de superarse, se excluye al que profesa otro credo, y al que no piensa como nosotros pensamos, al punto que cada vez nos aislamos más y más. Cada vez, en lugar de construir puentes que nos unan, levantamos muros que nos separan.


Impacta la actitud del Papa Benedicto XVI cuando entendió que no debía aceptar la renuncia presentada por Bergoglio, en lugar de eso, prefirió dar un paso al costado, ese gesto dejó la puerta abierta, al sucesor de Pedro, quien al momento de aceptar su nominación optó por el nombre de Francisco, inspirado en la vida y obra de San Francisco de Asís.


La situación de salud de Francisco, sigue siendo delicada. Imploramos al cielo por su pronta recuperación: que tu vara y tu cayado sigan alentando nuestras vidas. Amén.
La frase de cierre: “No esperemos a que el prójimo cambie para hacerle el bien, no esperemos a que los demás nos tengan consideración para servirlos. Empecemos nosotros”. Francisco.

Por: Darío Arregocés Baute/ darioarregoces2308@hotmail.com

Columnista
23 marzo, 2025

12 años

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Dario Arregoces

De las muchas enseñanzas que a diario recibimos del Papa Francisco, sin lugar a dudas está la acogida que le brinda a la población LGTBQ+, socialmente discriminada.


Hace 12 años, cuando el cardenal argentino, hincha furibundo del San Lorenzo Fútbol Club, Jorge Bergoglio, a sus 76 años fue elegido papa; y si nos tocara hoy, hacer un balance de lo que ha sido su pontificado, en apretada síntesis podríamos decir que su peregrinación pastoral lo ha llevado a visitar más de 60 países, proclamando la palabra de Dios, con humildad y sencillez proverbial, pues no le gustan los ornamentos de oro, ni los carros lujosos, ni los títulos rimbombantes; su esfuerzo por crear conciencia del inminente peligro en que se encuentra, la casa común, -como él llama al planeta- frente a fenómenos tales como la deforestación y el calentamiento global, es una de sus grandes obsesiones; tampoco se cansa de sostener diálogos con líderes de otras confesiones religiosas, en el entendido que el catolicismo es ecuménico; asumió con mano firme los casos de pedofilia al interior de la Iglesia, y pidió sancionar ejemplarmente a los abusadores. En relación con este tema manifestó públicamente: “No hay lugar para el abuso, no hay lugar para el encubrimiento del abuso, les pido a todos que no encubran el abuso, le pido a los obispos que no encubran los abusos y condenen a los abusadores y ayúdenles a curarse de esta enfermedad”.


De las muchas enseñanzas que a diario recibimos del Papa Francisco, sin lugar a dudas está la acogida que le brinda a la población LGTBQ+, socialmente discriminada. Parecieran ser los leprosos de hoy en día, y Francisco abre su corazón para tratarlos como lo que son, hijos de Dios, hijos que merecen ser incluidos y no excluidos, comprendidos que no rechazados, esa es la misericordia de Jesús, que pareciéramos no entender, probablemente por creernos mejor que los demás, y esa es justamente la viga que nos impide ver la paja en el ojo ajeno, el sufrimiento ajeno, el dolor ajeno. Lo cierto es que vivimos en una sociedad que tiende a ser cada vez más excluyente, se excluye al pobre, negándole la oportunidad de educarse, se excluye al extranjero, negándole la posibilidad de un mejor vivir, se excluye a la mujer, negándole la posibilidad de superarse, se excluye al que profesa otro credo, y al que no piensa como nosotros pensamos, al punto que cada vez nos aislamos más y más. Cada vez, en lugar de construir puentes que nos unan, levantamos muros que nos separan.


Impacta la actitud del Papa Benedicto XVI cuando entendió que no debía aceptar la renuncia presentada por Bergoglio, en lugar de eso, prefirió dar un paso al costado, ese gesto dejó la puerta abierta, al sucesor de Pedro, quien al momento de aceptar su nominación optó por el nombre de Francisco, inspirado en la vida y obra de San Francisco de Asís.


La situación de salud de Francisco, sigue siendo delicada. Imploramos al cielo por su pronta recuperación: que tu vara y tu cayado sigan alentando nuestras vidas. Amén.
La frase de cierre: “No esperemos a que el prójimo cambie para hacerle el bien, no esperemos a que los demás nos tengan consideración para servirlos. Empecemos nosotros”. Francisco.

Por: Darío Arregocés Baute/ darioarregoces2308@hotmail.com