En Valledupar, como en la mayor parte del Caribe, el arroz que queda en el fondo de la olla es más que arroz tostado. Para el vallenato, ese accidente culinario es un tesoro.
Sea acompañado de queso rallado o de suero, o hasta solo, es un plato exquisito que hace rato dejó de ser manjar de las familias con menos recursos para convertirse, incluso, en costosos platos dentro del menú del restaurante más sofisticado. Sin embargo, nadie lo había descrito con la elegancia literaria del maestro Julio Oñate Martínez.
En un video que ya se riega como pólvora en la red social Instagram, el destacado investigador y rey de la canción inédita desglosa la anatomía de este manjar con una terminología que oscila entre lo gastronómico y lo poético.
Del caldero al “Crush Rice”
Con su característico estilo, Oñate Martínez propone una traducción casi científica para el comensal internacional: el “Crush Rice”. Según el maestro, esta es la alternativa “palatable” cuando el grano es sometido a temperaturas superiores a lo normal.
“El cucayo adquiere una textura crocante muy cercana a lo que sería un balín resbaladizo en una dentadura atrevida, mordaz y arbitraria”, afirma Oñate en el video.
Para el historiador, el punto exacto del cucayo es un equilibrio “místico” donde deben “decantarse el paladar, la temperatura y la cocción”, resultando en esa lámina tostada que es el delirio de cualquier hogar en el Cesar y La Guajira.
Un término que sabe a Caribe
La publicación no solo ha despertado el apetito de sus seguidores, sino que ha abierto el debate sobre cómo llamar a esta delicia en otras latitudes. ¿Scorched rice? ¿Crispy rice? Para los amantes del folclor, después de esta explicación, simplemente será el “Crush Rice” de Oñate.
Sobre el maestro Julio Oñate Martínez
Hablar de Julio Oñate es hablar de la memoria viva del vallenato. Además de ser habitual columnista de EL PILÓN y Rey de la Canción Inédita en el Festival Vallenato de 1976 con su obra “La profecía”, su labor como investigador le valió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2007. Es autor de obras cumbres de nuestra cultura como “El ABC del Vallenato” y “Bajo el cielo del Valle”. Su capacidad para narrar la cotidianidad es, como el cucayo, la parte más sabrosa de nuestra historia.





