En Valledupar, como en la mayor parte del Caribe, el arroz que queda en el fondo de la olla es más que arroz tostado. Para el vallenato, ese accidente culinario es un tesoro.
Sea acompañado de queso rallado o de suero, o hasta solo, es un plato exquisito que hace rato dejó de ser manjar de las familias con menos recursos para convertirse, incluso, en costosos platos dentro del menú del restaurante más sofisticado. Sin embargo, nadie lo había descrito con la elegancia literaria del maestro Julio Oñate Martínez.
En un video que ya se riega como pólvora en la red social Instagram, el destacado investigador y rey de la canción inédita desglosa la anatomía de este manjar con una terminología que oscila entre lo gastronómico y lo poético.









