La muerte del cirujano oncólogo Rafael Antonio Zabaleta Romero ha causado una profunda conmoción en Valledupar y en el sector salud del Cesar. Fue hallado sin vida en un sector cercano al colegio La Sagrada Familia en su vivienda, ubicada en el norte de la capital cesarense; falleció, al parecer, a causa de un infarto.
Su fallecimiento no solo marca la partida de un médico reconocido, sino el cierre de una trayectoria profesional de más de tres décadas dedicada a la atención oncológica en el Hospital Rosario Pumarejo de López, donde fue referente clínico y humano para pacientes, colegas y generaciones de profesionales.
Zabaleta Romero ejerció durante más de 30 años en esa institución, convirtiéndose en uno de los pilares de la atención oncológica en el sur de La Guajira y el Cesar. Desde allí atendió a cientos de pacientes que llegaban, en muchos casos, en estados avanzados de la enfermedad, una realidad que él mismo solía advertir con preocupación por las fallas estructurales en la detección temprana del cáncer.










