CULTURA

La Bienaventurada

No había en Valledupar una librería, y digo librería en sentido estricto, porque sí existen aquí un par de papelerías que venden libros, y pueden conseguirse también —los libros— en unos pequeños stands…

Claudia Manotas, propietaria de La Bienaventurada, lidera este nuevo espacio cultural en Valledupar, ubicado en la carrera 6 No. 13-87, local 3, en el barrio Cañahuate.

Claudia Manotas, propietaria de La Bienaventurada, lidera este nuevo espacio cultural en Valledupar, ubicado en la carrera 6 No. 13-87, local 3, en el barrio Cañahuate.

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Valledupar poco a poco se ha ido convirtiendo en una verdadera ciudad, en la cual se encuentra casi todo lo que antes solo había o tocaba encargar en otras partes: almacenes con mercancías importadas, centros comerciales, restaurantes de alta cocina, grandes superficies que terminaron desplazando al antiguo y muy querido LEY, ferreterías enormes, hospitales con diferentes especialistas, bares con luces de neón y música de todas partes del mundo; lo que se necesite se encuentra aquí al alcance de la mano.

Pero no había en Valledupar una librería, y digo librería en sentido estricto, porque sí existen aquí un par de papelerías que venden libros, y pueden conseguirse también —los libros— en unos pequeños stands que tienen las grandes superficies cerca de las cajas de pago, pero un almacén dedicado única y exclusivamente a la oferta de libros y a la organización de eventos literarios y culturales no existía en la ciudad.

Pues bien, hace poco abrió sus puertas al público La Bienaventurada, lo que no había y a muchos nos hacía falta: un espacio dedicado no solo a la venta de libros, sino también a un lugar para leer y al tiempo tomarse un buen café; allí se puede encontrar asesoría e información sobre autores, libros y novedades literarias, y también organizan diferentes actividades en torno a los libros, el arte y la cultura en general.

La Bienaventurada es un proyecto muy bien pensado y logrado, un lugar apacible, acogedor y tranquilo que, a pesar de estar rodeado de restaurantes y locales comerciales, al ingresar el visitante se siente transportado a otra dimensión. Al interior todo es calma, música agradable y casi imperceptible, que permite conversar o sumergirse en la lectura sin perder la concentración que requiere esta actividad.

Pero tiene La Bienaventurada un objetivo adicional, y es tal vez el más importante: la organización de eventos en torno a la cultura, espacios abiertos al público, algunos con la presencia de actores y activistas culturales muy importantes de esta ciudad, escritores, lectores, directores de museos, columnistas y periodistas que se hacen presentes en estas reuniones, que permiten compartir de manera relajada diferentes temas culturales y de importancia para la sociedad.

Esta semana, la librería organizó un conversatorio denominado Del libro al encuentro, cuyo tema principal fue el impacto de las ferias, de los eventos literarios y culturales, no solo en Valledupar, sino en diferentes partes del país y del mundo. Obviamente, la conversación se centró más en la FELVA, Feria del Libro de Valledupar, pues estaban presentes dos de sus principales organizadores: Carlos Marín y Juan Carlos Quintero, quienes narraron las peripecias que han tenido que sortear para sacar a puro pulso este evento adelante y contaron cuál ha sido el apoyo recibido de la empresa pública y privada, así como aspectos de la receptividad y la influencia en la sociedad vallenata.

Esta pequeña reseña no es propaganda, pues la librería se vende sola; por eso, invito a todos los lectores vallenatos a vivir la experiencia de visitarla, con la absoluta convicción de que, si algún día van, inevitablemente terminarán regresando, seguramente con invitados; porque, como dije antes, allí no solo se pueden comprar libros —lo cual obviamente invito a hacer—, sino también contribuir con el aplaudible objetivo principal de La Bienaventurada, que no es otro que el fortalecimiento de la cultura en provincia.

Para lograr dicho objetivo, no solo se necesita que la empresa privada se siga vinculando, sino que las oficinas de cultura tanto del municipio de Valledupar como de la Gobernación del Cesar apoyen decididamente, y en mayor medida, los eventos culturales y, en especial, la FELVA. Es lamentable advertir que no es fácil lograr el apoyo institucional oportuno y suficiente para iniciativas tan importantes como esta, que no hacen otra cosa que proyectar la ciudad y demostrar que Valledupar no es solo un lugar referente de uno de los mejores géneros musicales del mundo, sino escenario de una gran diversidad cultural y artística, representada por escritores, pintores, poetas, escultores y gestores culturales, que desinteresadamente trabajan por una sociedad mejor y más educada.

La Bienaventurada, que significa feliz, alegre, dichosa o afortunada, lo que sin duda transmite a todos los que hemos tenido el placer de visitarla y que con seguridad transmitirá a sus futuros visitantes, es un exquisito lugar que no solo invita a comprar libros y a tomar café, sino también a asistir y participar de los eventos culturales que en buena hora trajeron a Valledupar, que con nostalgia y alegría hemos visto convertirse de “pueblo grande” en gran ciudad.

Adición. La Bienaventurada está ubicada en la carrera 6 No. 13-87, local 3, en el barrio Cañahuate. Pa’ que vayan.

Por: Camilo Oñate Caicedo

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