Monte Sión, ubicado en Jerusalén, capital de Israel, es un lugar conocido por su importancia religiosa, histórica y por ser considerado un “espacio sagrado”. Caso contrario sucede con el predio Monte Sión, ubicado vía al corregimiento de Sabana Crespo, zona rural de Valledupar, una tierra que se ha visto manchada de sangre por una disputa territorial entre un sector del pueblo arhuaco y la comunidad kankuama asentada en dicho terreno.
La mañana del pasado lunes, 28 de abril, la comunidad kankuama de Valledupar denunció que más de 500 personas de la etnia arhuaca ingresaron a Monte Sión y destruyeron viviendas, una escuela, “profanaron” sitios sagrados y desplazaron a 74 familias asentadas en este predio que ha provocado agresiones físicas, verbales y hasta la presunta detención ilegal por parte de un sector del pueblo arhuaco de 20 kankuamos.
El conflicto por esta área de 24 hectáreas, ubicada a 15 minutos del centro recreacional La Pedregosa y en donde también está situado el resguardo Kankuamo Los Laureles, inició hace tres años cuando el pueblo kankuamo le compró el terreno a un particular, el docente Francisco Oliveros, según manifestó un miembro de esta etnia que prefirió omitir su nombre.











