“Yo corro por mi mamá”, “Hago esta carrera por mi abuela”, “Corro por todas las mujeres que luchan contra el cáncer”, estas fueron algunas de las razones que en medio de respiraciones entrecortadas y sudor, dijeron los vallenatos que participaron en la carrera atlética ‘Las calles se visten de rosa’ que se realizó este domingo 26 de octubre en la ciudad de Valledupar.
Más de 1.600 corazones corrieron esta carrera en la que en cada kilómetro contaron sus historias de esperanza, amor y lucha contra esta enfermedad que no distingue condición económica ni estrato social. Con sonrisas, los participantes enviaron un profundo mensaje de unión y manifestaron la importancia de los exámenes para prevenir el cáncer.
Por primera vez en cinco años, la carrera que partió desde el parque La Provincia, contó con los trayectos de 2k, 5k y 10k que fueron recorridos por niños, niñas, jóvenes, mujeres y adultos mayores. De acuerdo con Daneisi Gutiérrez Barrios, presidenta de la fundación Sonriendo por la Vida, la categoría de 2K tuvo por nombre ‘Huellas’, la cual hizo referencia a las huellas que han dejado los sobrevivientes en su vida. Este trayecto lo recorrieron 150 personas, entre niños y “guerreras” (pacientes oncológicos).
“La carrera fue hermosa. Familias, nuestras guerreras, clubes de atletismo y representantes de empresas de Valledupar se vistieron de rosa para transmitir un mensaje de amor. La vida está llena de dificultades y obstáculos que a veces nos hacen preguntarnos si es posible continuar, sin embargo, siempre debemos levantarnos y caminar hacia adelante. Cada kilómetro recorrido fue un recuerdo de eso”, manifestó con emoción Gutiérrez.
Trayectos de amor
Faltándole la respiración, pero con una sonrisa que nunca abandonó su rostro, María Isabel Ortiz, corrió por su madre fallecida y su tía “que ya están en el cielo”. Esta madre de familia, participó en la carrera con su hijo y su esposo para brindarle un homenaje a esas mujeres luchadoras que aunque ya no se encuentran con ella, siguen estando en el corazón de su familia.
“Corrí por mi mamá María Isabel y mi tía Beatri. Esta carrera significa mucho para mi familia. Con mi hijo Maxi y mi esposo corrimos dos kilómetros que estuvieron llenos de muchos recuerdos y agradecimientos a Dios por la familia que tenemos. Todas las personas que participaron son un ejemplo de vida y superación por no rendirse y seguir luchando cada día”, dijo Ortiz con voz entrecortada.
Carteles con fotos de mujeres y sentidos mensajes de amor, adornaban las calles con el propósito de inspirar a los corredores que con cabeza en alto, demostraron que en Valledupar la fraternidad existe y que son más los espacios para fomentar la unión y el cuidado de la salud.
De acuerdo con la fundación, en esta versión el 79.5% de los corredores fueron mujeres y creció el número de participantes. Paralelo a la carrera, en el parque de La Provincia también se llevó a cabo la Feria de la Salud Rosa, la cual ofreció a todo el público higienización, vacunación y tamizaje, entre otros servicios de manera gratuita.
Unidos por la vida
Daneisi, contó al diario EL PILÓN que la primera versión de la carrera fue en el 2021, año en el que la pandemia de la Covid-19 estaba en la capital del Cesar. Aunque las restricciones estaban presentes y el miedo por el contagio se sentía en las calles, lograron convocar a 105 personas.
“Fue dura esa primera versión porque estábamos en postpandemia, pero gracias a Dios pudimos convocar a tantas personas. Fue muy lindo porque conocimos a los ‘runners’ que estaban empezando a organizar clubes aquí. Ellos abrazaron a la fundación y empezaron a trabajar en pro de lo que se hacía. Teníamos muchos familiares de ellos en la fundación que eran beneficiarios”, manifestó Gutiérrez.
Mirando atrás, se puede concluir que la carrera no solo ha aumentado en participación. En Valledupar también son más los espacios de apoyo y acompañamiento para personas con enfermedades de este tipo. Pasó de ser vista como una “patología de mala suerte” a un reto que se puede superar y que no es impedimento para conocer las maravillas de la vida.
Para la sexta edición de esta carrera se espera convocar a corredores de otras partes del país y que el número de participantes siga aumentando. “Esta carrera es más que kilómetros recorridos, es un recordatorio de que no hay trayecto de la vida que no se pueda superar. Decidimos continuar, vivir y renacer cada día para ganarle la batalla al cáncer”, manifestó con esperanza Daneisi.
Por Namieh Baute Barrios / @namiibb






