Por estos días, no solo las iglesias se preparan para el inicio de la Semana Santa. También lo hacen las autoridades ambientales y varios colectivos ciudadanos que, por tercer año seguido, insisten en que la devoción no puede seguir costándole bosques y especies al Cesar.
La idea es sencilla: en vez de cortar cogollos de palma de cera o palma de vino para elaborar los ramos del Domingo de Ramos, las personas pueden llevar árboles jóvenes producidos en viveros comunitarios, o participar en las entregas que hará la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, en distintas parroquias del departamento.
Desequilibrio ecológico
“El uso de estas palmas para los ramos está generando un desequilibrio ecológico que, a mediano y largo plazo, termina afectando también a la gente”, explica Corpocesar en la campaña educativo‑pedagógica que promueve este año, en alianza con el Centro de Atención y Valoración de Fauna y Flora Silvestre y la Policía de Carabineros y Protección Ambiental.










