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Informes Especiales - 17 enero, 2024

Una ruta para la inversión que transforma: la estructuración y ejecución de proyectos productivos

CESORE identifica avances en marcha que se deben concretar

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Comienzan los nuevos gobernantes, con ganas e ideas. Tratan de seleccionar a sus mejores colaboradores y a poner en marcha el mandato que les dio el pueblo. Para el Cesar y Valledupar deseamos lo mejor, si les va bien a ellos, nos va bien a todos. Con esta columna queremos lanzar un llamado a construir una alianza entre academia, sector privado y gobierno, para trabajar en contra de uno de los flagelos más fuertes que tiene nuestro territorio. El desempleo, la pobreza y la falta de emprendimientos.

Se trata de proyectar y promocionar los que se conocen como proyectos productivos, que son inversiones público-privadas, sustentadas en estudios de factibilidad serios que permitan generar empleo, ingresos,  valor agregado, productos, servicios y ventas para el Cesar. Que de allí salgan negocios sostenibles, que salgan emprendimientos de mediano y largo plazo, que promuevan puestos de trabajo y que generen utilidades para sus socios. En el departamento tenemos muchas ideas, pero pocos proyectos. Las primeras difícilmente se convierten en inversiones y una razón es que hay un eslabón perdido, que se llama la carencia de estructuración de proyectos. Hay muy pocos especialistas o instituciones dedicadas a ello.

Existe un invierno de ideas y un verano de proyectos, como dijo un dirigente gremial del departamento. Dos propuestas concretas estamos haciendo, la primera convertir a Idecesar en una gran estructuradora de proyectos productivos, con recursos y sobre todo capital técnico y alianzas con centros de investigación y universidades. Para ello debe contar con financiación. No sólo para estructurarlos, sino para aportar en sus inicios. Debe tener lo más altos estándares técnicos y académicos y cero politiquería.  Ejemplos hay ya en Antioquia y Bogotá, que están dando resultados.  

En cuanto al Municipio o inclusive  el Área Metropolitana, sería ideal contar con lo que alguna vez hizo el alcalde Marcos Daniel Pineda en Montería: montar un equipo técnico interdisciplinario altamente calificado, externo a la politiquería con el fin de estructurar proyectos y presentarlos ante organismos nacionales e internacionales, incluyendo la banca privada y de desarrollo, que trabaje en conjunto con Idecesar y con organismos privados especializados en la formulación y estructuración de proyectos. Que ambas estructuras, tengan áreas de innovación, movilización de recursos, aceleración de iniciativas, etc.   Que tanto a la gobernadora, como al alcalde no les dé miedo invertir en estudios, prefactibilidad y factibilidad, porque esa es la única manera seria de acceder a recursos.  Y dejémonos del cuento de que estamos sobrediagnosticados, eso no es cierto, sino pregunten cuántos  proyectos hay listos para financiar. 

En este sentido la región no comienza de ceros. Hay iniciativas de los últimos años que bien vale la pena recoger y apoyar. El esfuerzo comunitario que se hizo con Diversifica Cesar, una iniciativa  gubernamental pero abierta en la que  participaron universidades, centros de investigación, empresarios, jóvenes innovadores y el mismo gobierno. Fue un trabajo que tiene frutos para recoger.

Posteriormente,  el Ministerio de Minas,  con la firma consultora Dobbins, y,  de otra parte,  el Centro de Finanzas de la Universidad de los Andes, – ambos con el apoyo del territorio y participación del Comité Intergremial, investigadores, empresarios y en particular del Centro de Estudios Socioeconómicos (CESORE)—  han venido desarrollando iniciativas valiosas, identificando proyectos y líneas productivas promisorias para el departamento. 

Finalmente vale la pena mencionar iniciativas productivas concretas que tienen Agrosavia, la Universidad Nacional y el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar PDPC que, si no se llegan a  financiar, se quedarán en propuestas académicas. El Departamento tiene con qué fondearlas, con las regalías que pueden tener allí un excelente uso con los mejores ejecutores que tiene el departamento; son excelentes propuestas – marañón, mango, cacao, café, acuicultura, entre otras-  listas para iniciar.

De tal manera el llamado es a construir lo que se llama un “ecosistema para el desarrollo productivo” del Cesar, que se base en la innovación, en una economía verde e incluyente, que sea un puntal de apoyo para la diversificación económica y para la modernización del departamento. 

Por: CESORE

Informes Especiales
17 enero, 2024

Una ruta para la inversión que transforma: la estructuración y ejecución de proyectos productivos

CESORE identifica avances en marcha que se deben concretar


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Comienzan los nuevos gobernantes, con ganas e ideas. Tratan de seleccionar a sus mejores colaboradores y a poner en marcha el mandato que les dio el pueblo. Para el Cesar y Valledupar deseamos lo mejor, si les va bien a ellos, nos va bien a todos. Con esta columna queremos lanzar un llamado a construir una alianza entre academia, sector privado y gobierno, para trabajar en contra de uno de los flagelos más fuertes que tiene nuestro territorio. El desempleo, la pobreza y la falta de emprendimientos.

Se trata de proyectar y promocionar los que se conocen como proyectos productivos, que son inversiones público-privadas, sustentadas en estudios de factibilidad serios que permitan generar empleo, ingresos,  valor agregado, productos, servicios y ventas para el Cesar. Que de allí salgan negocios sostenibles, que salgan emprendimientos de mediano y largo plazo, que promuevan puestos de trabajo y que generen utilidades para sus socios. En el departamento tenemos muchas ideas, pero pocos proyectos. Las primeras difícilmente se convierten en inversiones y una razón es que hay un eslabón perdido, que se llama la carencia de estructuración de proyectos. Hay muy pocos especialistas o instituciones dedicadas a ello.

Existe un invierno de ideas y un verano de proyectos, como dijo un dirigente gremial del departamento. Dos propuestas concretas estamos haciendo, la primera convertir a Idecesar en una gran estructuradora de proyectos productivos, con recursos y sobre todo capital técnico y alianzas con centros de investigación y universidades. Para ello debe contar con financiación. No sólo para estructurarlos, sino para aportar en sus inicios. Debe tener lo más altos estándares técnicos y académicos y cero politiquería.  Ejemplos hay ya en Antioquia y Bogotá, que están dando resultados.  

En cuanto al Municipio o inclusive  el Área Metropolitana, sería ideal contar con lo que alguna vez hizo el alcalde Marcos Daniel Pineda en Montería: montar un equipo técnico interdisciplinario altamente calificado, externo a la politiquería con el fin de estructurar proyectos y presentarlos ante organismos nacionales e internacionales, incluyendo la banca privada y de desarrollo, que trabaje en conjunto con Idecesar y con organismos privados especializados en la formulación y estructuración de proyectos. Que ambas estructuras, tengan áreas de innovación, movilización de recursos, aceleración de iniciativas, etc.   Que tanto a la gobernadora, como al alcalde no les dé miedo invertir en estudios, prefactibilidad y factibilidad, porque esa es la única manera seria de acceder a recursos.  Y dejémonos del cuento de que estamos sobrediagnosticados, eso no es cierto, sino pregunten cuántos  proyectos hay listos para financiar. 

En este sentido la región no comienza de ceros. Hay iniciativas de los últimos años que bien vale la pena recoger y apoyar. El esfuerzo comunitario que se hizo con Diversifica Cesar, una iniciativa  gubernamental pero abierta en la que  participaron universidades, centros de investigación, empresarios, jóvenes innovadores y el mismo gobierno. Fue un trabajo que tiene frutos para recoger.

Posteriormente,  el Ministerio de Minas,  con la firma consultora Dobbins, y,  de otra parte,  el Centro de Finanzas de la Universidad de los Andes, – ambos con el apoyo del territorio y participación del Comité Intergremial, investigadores, empresarios y en particular del Centro de Estudios Socioeconómicos (CESORE)—  han venido desarrollando iniciativas valiosas, identificando proyectos y líneas productivas promisorias para el departamento. 

Finalmente vale la pena mencionar iniciativas productivas concretas que tienen Agrosavia, la Universidad Nacional y el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar PDPC que, si no se llegan a  financiar, se quedarán en propuestas académicas. El Departamento tiene con qué fondearlas, con las regalías que pueden tener allí un excelente uso con los mejores ejecutores que tiene el departamento; son excelentes propuestas – marañón, mango, cacao, café, acuicultura, entre otras-  listas para iniciar.

De tal manera el llamado es a construir lo que se llama un “ecosistema para el desarrollo productivo” del Cesar, que se base en la innovación, en una economía verde e incluyente, que sea un puntal de apoyo para la diversificación económica y para la modernización del departamento. 

Por: CESORE