Cada vez se habla y escribe más sobre la transición energética en el país. Desde los territorios que se verán más afectados, aquellos que producen combustibles fósiles, también lo hacemos y con un ingrediente adicional: con la preocupación del futuro propio. Nos preguntamos cómo adaptarnos a la nueva situación y no esperar a que se hunda la economía carbonífera, para comenzar la reconversión productiva. Esta, debe desarrollarse de manera simultánea al marchitamiento de la producción de combustibles fósiles, a los que de todas maneras le faltan muchos años para que salgan del mercado.
Durante la transición energética por lo menos seis sectores entre sociales y territoriales se van a ver afectados de manera directa y por lo tanto es muy importante que la gente del Cesar, Magdalena y La Guajira, los tengan en cuenta para hacer seguimiento y analizar qué alternativas propositivas hay, en una economía postcarbón.
El primero tiene que ver con el futuro uso del suelo post-minero, o mejor dicho de lo que quedará de él. Nos referimos a los pits, socavones y acumulados de tierra estéril que se acopian en los botaderos. Qué uso se le puede dar a dichos terrenos ya desechados desde el punto de vista minero. De una parte, para recuperarlos ambientalmente y de otra ver si aún subsiste un uso económico de los mismos. Hay que estudiar ejemplos de otros territorios y de otras naciones: revegetalización en algunos sectores es posible después de rellenar los pits o también es posible resembrar los botaderos. Existen algunos ejemplos de revegetalización exitosos en el Cerrejón. Otra posibilidad es llenar los socavones con agua y usarlos para instalar sobre ellos paneles flotantes para generar energía, irrigación agrícola o inclusive como sitios de visita y recreación. En la Red Europea de Museos del Carbón se encuentran más de diez museos ubicados en Reino Unido, Polonia, Italia y otros países europeos. Usualmente estos están asentados en antiguas minas de carbón adaptados para las visitas guiadas.











