Ya es un lugar común decir cómo las cuarentenas han desnudado las debilidades de los individuos, de la sociedad, de las instituciones y de los gobiernos. Pero también de su fortaleza. Nos hallamos frente a una situación impredecible, que ha encontrado en la tecnología y especialmente en la conectividad y digitalización, un campo sin el cual habría hecho muy difícil nuestra existencia.
Pero por fortuna esta pandemia y sus efectos nos hallaron con el mundo del internet, de las redes, de las interconexiones, de la telefonía celular inteligente y, con instrumentos que en todos los aspectos han cambiado los hábitos de las personas. Hay numerosos estudios y análisis del efecto de estas herramientas en la conformación de la sociedad, y cada día nos llenan de sorpresas.
Como medio informativo tradicional, hemos visto como se ha acentuado la presencia digital de nuestra web, los usuarios únicos y los niveles de tráfico de nuestra marca y sus contenidos en las plataformas. Un crecimiento que ya antes de la pandemia nos había convertido en el tercer periódico en la Costa con mayor impacto y audiencia en ese nuevo mundo. De modo que nuestra actual exposición frente a la audiencia es de multiplataformas. Con todo, estamos en mora de definir una mejor estrategia digital.





