Entre las recientes fiestas decembrinas, el CPV, Círculo de Periodistas de Valledupar, celebró su ceremonia Noche de los Mejores, donde se destacan los trabajos de los comunicadores sociales de cada año. Un hecho incentivador, donde también participan estudiantes, esos nuevos locos que gastan su tiempo en el periodismo, una profesión que se aprende por intuición y estudiando otras materias como español, inglés, historia, economía y sociología, por ejemplo. Lo demás son herramientas digitales, con sus cambios diarios; la humanidad, con sus ritmos repetitivos de siglos. Pero bueno, un mundo sin locos nuevos no funciona.
El evento como tal quedó bonito. Rafael Escalona y su equipo se lucieron, con la queja de siempre: que los vinos se sirvan desde el principio, porque se torna aburrido ver tantas caras hablando paja en esas mesas, la mayoría estrenando vestidos —en el caso femenino—; los hombres, con sus viejas y aburridoras guayaberas amarillentas de tantos años. Pero como el protocolo los obliga, ellos, como mansos borregos, cumplen. Y, por supuesto, esa moda pendeja dizque homenaje a los viejos caribeños. Algunos ignoran que la usaban los viejos campesinos cubanos para echar guayabas silvestres en sus recorridos por el monte. El colega Fernando Flores llevó una con ocho bolsillos. ¡Por Dios!
Como todo evento respetable y rescatable, la moda se impone. En años anteriores, expertas del gremio y un grupo de la comunidad diversa del periodismo —que, a propósito, sigue creciendo— se encargaban de calificarlos a los asistentes. Hoy, la Inteligencia Artificial (IA) fue la herramienta utilizada para tal fin. He aquí los resultados.






