La megarreserva temporal en la Sierra Nevada congela por dos años nuevos títulos mineros y pone en pausa a grandes empresas de calizas, agregados y obras civiles, así como a pequeños mineros que buscaban formalizarse en el piedemonte del Cesar.
Una nueva reserva temporal de casi un millón de hectáreas y la histórica Línea Negra indígena se superponen hoy en la Sierra Nevada: dos capas de protección con efectos directos sobre minería, agua y territorios sagrados.