El Hambre del Liceo es la añoranza del hogar materno y de las delicias de los alimentos caseros; es, además, la protesta del llanto silencioso en la mesa del internado escolar del Liceo Celedón.
Canciones como ‘El testamento’, ‘Jaime Molina’, ‘La Custodia de Badillo’, ‘La Vieja Sara’, ‘Honda herida’, ‘El mejoral’, fueron entonadas, esta vez, por ochenta voces líricas, lo más granado del canto coral en Colombia.
La canción es del compositor Armando Zabaleta.