Su papel fue protagónico en el Paro Campesino del Nororiente, en junio de 1987, y más tarde lideró la organización de las bases veredales.
El IGPR mide la eficiencia en la ejecución de los proyectos, es decir, la correcta finalización de las obras ejecutadas con regalías. Curumaní y Pailitas con pocos recursos de regalías se destacaron por su manejo.