Quiero solicitarle muy respetuosamente a mi amigo el alcalde la instalación de nuevas cámaras de seguridad para nuestra ciudad. Estamos bien de cámaras, pero nos faltan muchas más. Las que vigilan nuestras calles, cada vez pesan más en las estrategias de seguridad. Desde su instalación se han producido numerosas capturas gracias a las imágenes captadas por ellas. Los aprehendidos han sido responsables de un amplio abanico de delitos, cuyas víctimas pertenecen a muy diversos sectores sociales.
En la mayoría de estos casos el registro de video ha sido prueba clave para que los jueces profieran condenas ejemplares. En un mundo en el que la delincuencia parece ir siempre un paso delante de las autoridades encargadas de combatirla, el sistema de vigilancia electrónica ha terminado por convertirse en una herramienta de importancia para las administraciones y la misma ciudadanía.
Se puede decir que los sistemas electrónicos de vigilancia sean para la policía más importante que sus armas de dotación, lo que es sinónimo de poner más acento en la prevención que en la represión, como debe ser, y es que los ojos electrónicos que vigilan son además de una invaluable ayuda para dar con los responsables de delitos, un eficaz disuasivo del crimen y un insumo fundamental a la hora de tomar decisiones que sirvan para reforzar la seguridad pública en zonas específicas de la ciudad.




