Al llegar a su casa la puerta está cerrada y la única opción es llamarlo a su número celular que está escrito en la pared con el nombre que es conocido en Chimichagua y sus alrededores: ‘El Templa’.
Al hacerlo contesta de inmediato y luego de explicarle el motivo de la llamada dice: “De una me dirijo a mi casa para que tiremos una larga parla. Estaba dándole vueltas al paisaje y ya estoy en la cabina de mando de mi adorada bicicleta que es vieja, pero todavía da la talla”.
Demora poco y al llegar esboza gran parte de su vida que tiene todos los matices y cuenta que pecar le hace daño y que por decisión propia le sacó tarjeta roja al sufrimiento. “Eche, la vida tan corta y regalarle sufrimientos no se vale, y por eso hay que ser un bacán”, es su argumento principal.











