Ataviado de jean, camiseta y chaqueta verde, Silvestre Dangond aterrizó este viernes en la capital del Cesar a bordo de su jet privado, en el marco del primer vuelo internacional que realizaba en el mencionado avión en el recorrido Miami – Valledupar.
Con su sencillez de siempre, trato cordial y sonrisa angelical, el artista urumitero, acompañado de su esposa Piery Avendaño y su hijo menor, José Silvestre– atendió, a un grupo de periodistas, resaltando que esta nueva adquisición “es una bendición y un regalo de Dios”.
De acuerdo con Dangond “se podía aterrizar en cualquier parte del mundo, en Nueva York, en Londres o en España, pero la satisfacción de aterrizar uno en su tierra, de disfrutar lo que con tanto sacrificio se ha trabajado no tiene precio. Le doy gracias a Dios, a todos los silvestristas, a la gente que me ha acompañado todos estos años”.











