22 abril, 2019

“Si algún día me decido a ser cantante lo haría con cumbia o porro”: Rolando Ochoa

El destacado acordeonero y compositor conmemora 20 años de vida artística con una producción musical en la que él canta sus composiciones más exitosas.

¿Qué aprendió de cada cantante con los que ha hecho pareja musical?
En cada proceso uno aprende muchas cosas. Mi primera etapa fue con Los Corraleros de Majagual, donde aprendí muchísimo; con Diomedes Dionisio entro a una parte más competitiva, porque eso si era vallenato puro y empecé a grabar álbumes. Luego paso con Ernesto Mendoza, Rafael Santos, Jorge Mario Peña, El Mono Zabaleta; en cada proceso he avanzado bastante.

¿Se puede decir que su carrera fue en ascenso cuando estuvo con Silvestre Dangond y Martín Elías Díaz?
Creo que todo cantante con quien compartí aportó a mi carrera artística porque para que Martín y Silvestre estuvieran pendiente de lo que hacía tenían que haber escuchado lo que hice antes. Cuando llego con Martín no fue fácil porque era desconocido en el ámbito musical; empezamos a hacer el respectivo proceso y al cuarto año es cuando “revienta la cosa”, cuando hizo ‘El terremoto’. Con Silvestre se madura mi carrera. Cuando logro grabar con Diomedes se catapulta más la carrera. Desde ahí he dado pasos muy serios; la gente ha estado contenta, aunque no falta el que no gusta de uno, pero eso es normal en cualquier oficio.

¿Cómo fue Martín Elías como líder de un grupo musical?
Él confiaba mucho en lo que yo hacía, por lo que no se estresaba. Él dejaba que yo trabajara, diciéndome: “Eso está bien, yo voy es a cantar”. Él y yo casi siempre teníamos los mismos gustos musicales; escogíamos las canciones y en los arreglos era poco lo que me sugería.

¿Qué me puede decir de Elder Dayán Díaz, su actual compañero de fórmula musical?
Es uno de los muchachos con más proyección que hay, puesto que es un cantante polifacético, que se le mide a todo: cantar salsa, merengue y vallenato. Se ha sabido ganar el corazón de la gente; sé que vienen buenos tiempos para esta unión porque hemos hecho un buen trabajo. Van dos años de unión, han sido de lucha, pero hemos ido avanzando positivamente. Elder se ha ganado ha pulso su lugar en el folclor.

Teniendo en cuenta que se acerca el Festival ¿por qué no se ha presentado como acordeonero profesional?
Participé como cuatro veces en la categoría aficionado, donde llegué al grupo de semifinalistas, en las últimas peleas, pero nunca pasé a la final. No soy muy festivalero, no me emociona mucho el estar concursando, pero si me gusta ver la competencia de mis colegas porque es un arte muy bonito, es algo que nace con los acordeoneros que son festivaleros. A mí me gusta más lo comercial. De participar no me gustaría.

Aunque su carrera está madura ¿no piensa que sería bueno coronarse como rey del Festival de la Leyenda Vallenata?
Precisamente por eso: en 20 años he logrado mucho. Presentarme a un certamen de cuatro días y jugarme toda la carrera no parece lógico. Todo el que busca ser rey es porque quiere que lo conozcan a nivel nacional, que su carrera avance, que cambie y poder mostrarse al mundo como alguien reconocido. Gracias a Dios todo esto lo logré sin ser rey; mi nombre lo conocen a nivel nacional y un poco a nivel internacional, por lo que no creo conveniente ponerme en esas a estas alturas de la vida.

Me comentaba que usted se inclina por el vallenato más comercial; hay muchas personas que aseguran que eso va en contra del género. ¿Qué tendría que decirme al respecto?
El vallenato que es tradicional también es comercial porque si no hubiese sido así no hubiera llegado donde está. Se llama comercial porque está en el comercio y a la gente le gusta. Si vamos a hablar de cambios, el vallenato que hacía Alejo no es el mismo que hizo Diomedes, porque de ser así no hubiera metido bajistas ni guitarristas ni coristas, porque Alejo tocaba era con caja, guacharaca y conga. Con el tiempo cada artista evolucionó y fue introduciéndole otros instrumentos. Cada músico busca conquistar su generación, por lo cual son necesarios los cambios; claro está sin salirse del riel o de la esencia.

En el 2000 fue víctima de un secuestro dela guerrilla con Diomedes Dionisio, ¿qué recuerda de esa experiencia?
Es una de las peores experiencias que tuve en la vida porque estar privado de la libertad es bastante engorroso y duro para cualquier ser humano, mucho más cuando es en contra de la voluntad de uno. Cuando uno hace algo malo uno sabe que se está pagando por eso, pero cuando no se hace nada, diferente a tocar acordeón, es difícil. Recuerdo que estábamos aislados en un cuartico de tabla, de un metro por un metro. Gracias a Dios salimos bien librados de eso y salimos de eso en 18 días.
En el 2006 se arriesgó como solista, ¿cómo le fue en esa etapa?
A veces me invitan a presentaciones como compositor, pero nunca he tenido una etapa sola donde haya quedado sin cantante, pero cuando me buscan por ejemplo en La Batalla de Compositores o para tocar la música de mi papá allí estoy dispuesto.

Como cantante, ¿cómo se siente?
Bien, siento que es una parte de mí que en algún momento la explotaré, pero cuando lo haga no será con vallenato porque mi voz no es apta para este género y tampoco me arriesgaría en una competencia donde hay tanto cantante bueno. Si algún día me decido lo haría con mis canciones, con cumbia o porro; lo mío es más corralero.

¿Con cuál de sus facetas se siente más cómodo: como acordeonero, cantante, compositor o productor musical?
Lo mío es el acordeón, pero las otras facetas las hago bien. Todas van enlazadas; unas necesitan de las otras para poder fluir.

Usted tiene muchas composiciones, ¿cuál de ellas atesora más?
Hay muchas, puesto que es por procesos. Por ejemplo ‘Ábrete’, en la voz de Martín Elías, es la que me lanza como compositor reconocido a nivel nacional; y ‘Borracho beso’ es especial porque fue un éxito a nivel nacional en la voz de Los Gigantes y se la hice a mi esposa cuando la conocí. En la historia de Silvestre el único compositor que le ha grabado tres temas en un solo álbum ha sido a mí y todavía no se ha superado.

¿Cuál fue el legado que le dejó su padre?
Todo. Cada vez que abro el acordeón, que canto o que compongo recuerdo de quien soy hijo. Él me enseñó a guerrear desde pequeño, que nada se regala, que todo hay que lucharlo y ganártelo, que no vas a poder conquistar el mundo porque no todos gustarán de tí.

ANNELISE BARRIGA RAMÍREZ/ EL PILÓN
annelise.barriga@elpilon.com.co