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Feligreses de Valledupar celebran con devoción el Domingo de Ramos, iniciando la Semana Santa con procesiones y reflexión espiritual.
El domingo 13 de abril, Valledupar vivió con gran fervor religioso el inicio de la Semana Santa, una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico católico. El Domingo de Ramos, que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, fue el momento para que cientos de fieles católicos vallenatos se reunieran en las iglesias de la Inmaculada Concepción, Colegio Pablo VI y Nuestra Señora del Rosario de la ciudad para participar en las eucaristías y procesiones tradicionales.
La jornada comenzó temprano en la parroquia Inmaculada Concepción, ubicada en la plaza Alfonso López del centro histórico, donde a las 5:30 a.m. se llevó a cabo una procesión que partió desde el colegio Pablo VI. Esta procesión, llena de alabanzas y cánticos religiosos, culminó en la iglesia, donde se celebró una eucaristía presidida por monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de la Diócesis de Valledupar.
La bendición de los ramos fue un momento cumbre de la celebración. Los fieles, desde niños hasta ancianos, portaban ramas de palmera o de árboles típicos de la región, las cuales fueron bendecidas por los sacerdotes con agua bendita. Esta tradición no solo es un acto de fe, sino también una forma de conectar la comunidad católica. La procesión posterior recorrió las calles del centro histórico, partiendo desde la iglesia Nuestra Señora del Rosario, y se dirigió hacia la parroquia Inmaculada Concepción.
Durante la homilía, monseñor Óscar José Vélez Isaza invitó a los presentes a vivir la Semana Santa con humildad, disposición al perdón y obrando desde el amor. Este mensaje resonó en los devotos, quienes consideran esta celebración como el momento para reflexionar sobre la fe y la espiritualidad.
Este año, la Semana Santa en Valledupar también se enmarca dentro del Jubileo de la Esperanza 2025, un tiempo de renovación espiritual y reconciliación que se celebra cada 25 años. Según dijo el padre Álex Brant a EL PILÓN, párroco de la iglesia San Pablo Apóstol, este año es especial porque se vive con la esperanza y la expectativa de que las cosas con Dios siempre son mejores.
Feligreses de Valledupar celebran con devoción el Domingo de Ramos, iniciando la Semana Santa con procesiones y reflexión espiritual.
El domingo 13 de abril, Valledupar vivió con gran fervor religioso el inicio de la Semana Santa, una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico católico. El Domingo de Ramos, que conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, fue el momento para que cientos de fieles católicos vallenatos se reunieran en las iglesias de la Inmaculada Concepción, Colegio Pablo VI y Nuestra Señora del Rosario de la ciudad para participar en las eucaristías y procesiones tradicionales.
La jornada comenzó temprano en la parroquia Inmaculada Concepción, ubicada en la plaza Alfonso López del centro histórico, donde a las 5:30 a.m. se llevó a cabo una procesión que partió desde el colegio Pablo VI. Esta procesión, llena de alabanzas y cánticos religiosos, culminó en la iglesia, donde se celebró una eucaristía presidida por monseñor Óscar José Vélez Isaza, obispo de la Diócesis de Valledupar.
La bendición de los ramos fue un momento cumbre de la celebración. Los fieles, desde niños hasta ancianos, portaban ramas de palmera o de árboles típicos de la región, las cuales fueron bendecidas por los sacerdotes con agua bendita. Esta tradición no solo es un acto de fe, sino también una forma de conectar la comunidad católica. La procesión posterior recorrió las calles del centro histórico, partiendo desde la iglesia Nuestra Señora del Rosario, y se dirigió hacia la parroquia Inmaculada Concepción.
Durante la homilía, monseñor Óscar José Vélez Isaza invitó a los presentes a vivir la Semana Santa con humildad, disposición al perdón y obrando desde el amor. Este mensaje resonó en los devotos, quienes consideran esta celebración como el momento para reflexionar sobre la fe y la espiritualidad.
Este año, la Semana Santa en Valledupar también se enmarca dentro del Jubileo de la Esperanza 2025, un tiempo de renovación espiritual y reconciliación que se celebra cada 25 años. Según dijo el padre Álex Brant a EL PILÓN, párroco de la iglesia San Pablo Apóstol, este año es especial porque se vive con la esperanza y la expectativa de que las cosas con Dios siempre son mejores.