A mediados de 2024, Roberto Rodríguez empezó a sufrir una tos que no paraba y lo dejaba sin aire. Se cansó de ir al médico y que le repitieran que se tratara de una bronquitis. En medio de esa agonía, su pareja, y madre de sus dos hijos, insistió en que no se irían del centro médico hasta que le realizaran exámenes más detallados.
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Fue entonces cuando una resonancia confirmó que tenía una falla cardiaca que reducía la fracción de eyección de su corazón a un 7 por ciento. El porcentaje normal de la fracción de eyección en un corazón sano se encuentra entre el 50 % y el 70 %. Es decir, su corazón no bombeaba de forma correcta la sangre.
Por eso se le dificultaba realizar actividades tan sencillas como peinarse o cepillarse. Su cuerpo no respondía, ni en casa ni en la empresa de Ciénaga, Magdalena, en la que se desempeñaba como mecánico.






