Aprendí en la Universidad Nacional, en clases de lógica 2, con el filósofo Guillermo Páramo, que el efecto Mozart, consistía en un ejercicio de abstracción que hacemos de la persona cuando muere; es decir, sacamos a relucir sus defectos o sus cualidades más sobresalientes. Este es el ejercicio que me he propuesto hacer, una vez que ‘La Cacica’ viajó a la eternidad.
A Consuelo la resumo evocándola como “heroína cultural del siglo XX”, como nuestra “Loperena contemporánea”, genial periodista, la mujer visionaria, madre ejemplar, mujer libertaria, la lingüista, la musicóloga, símbolo de nuestra identidad y difusora de la misma, congeladora de nuestra memoria cultural a través del tiempo; como la perseverancia, la constancia, el emprendimiento, la innovación, y la creatividad personificadas y siempre con la sabiduría como brújula antes que la academia, por último, ella resume el mito del ‘Patito Feo’.
SU ÚLTIMO SACRIFICIO











