11 diciembre, 2020

¿Quiénes se están quedando atrás en el Cesar?

El siguiente texto es el prólogo de la nueva investigación liderada por el Centro de Estudios Socioeconómicos y Regionales del Cesar, Cesore, sobre quiénes se están quedando atrás en el Cesar. El documento completo lo puede encontrar en el portal web: www.cesore.com.

Poblaciones como los pescadores se están quedando atrás culpa de choques naturales como el cambio climático.

FOTO/DEIVIS CARO.

El proceso de desarrollo social y económico de las sociedades es desigual. Hay unos grupos más favorecidos y otros menos por el avance de la sociedad. Hay algunos territorios con ventajas naturales y otros con dificultades para su desarrollo. Hay gobiernos con políticas apropiadas y pertinentes, mientras otros responden a intereses particulares y no al beneficio general. Por este tipo de desarrollo en los países y en sus territorios es que se explica por qué existen grupos sociales que “se quedan atrás” y no logran ser incluidos en círculos de crecimiento y desarrollo social.

Por el contrario, quedan aislados e incluso con barreras que les impiden acceder a dicho progreso social y económico. Este análisis se aplicó al departamento del Cesar en la presente investigación. Naciones Unidas ha identificado un grupo de barreras que impiden un desarrollo incluyente de la sociedad, y que obstaculizan y dificultan la posibilidad que ciertos grupos se incorporen en esa ola de crecimiento y desarrollo social.

 La primera de estas barreras es la geográfica. La ruralidad dispersa, entendida como aquellos territorios en donde es restringido o inexistente el acceso a bienes públicos, como educación y salud de calidad, información o movilidad, es el primero de los obstáculos, que, de no romperse, condena a las familias que allí viven a “quedarse atrás” en el proceso de desarrollo. Para el análisis de quiénes se están quedando atrás en el Cesar por causas geográficas y de localización usamos el índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI), el índice de pobreza multidimensional (IPM) y el índice de ruralidad (IR).

Una segunda barrera tiene que ver con los efectos y las consecuencias de ciertos eventos catastróficos, naturales o antrópicos que causan pérdida de vidas y de bienes materiales y públicos. Desastres naturales, guerras, crisis epidemiológicas, migración masiva, sequías o inundaciones son todos fenómenos que afectan a cierto grupo de personas, les “quitan lo que tenían” y los limitan en su posterior desarrollo humano y social.

En este estudio nos concentraremos en la población desplazada por el conflicto armado interno, en los migrantes venezolanos y en los afectados por el cambio climático. Un tercer muro construido por la sociedad y que impide el avance de ciertos grupos se refiere a prácticas discriminatorias. Es una barrera inaceptable contra la que hay que luchar de manera fuerte, dado que incorpora elementos culturales arraigados en la conciencia de las personas.

En este estudio se analizarán los efectos de prácticas discriminatorias contra personas LGBTI en relación con su seguridad y empleabilidad; las prácticas discriminatorias con las personas en condición de discapacidad en cuanto a su empleabilidad; y, por último, no exactamente por discriminación, pero sí por abandono estatal y falta de priorización en la inversión, examinaremos la calidad de la educación en colegios con alta presencia de estudiantes indígenas.

Fernando Herrera, director de Cesore.

 Un siguiente grupo de barreras es el relacionado con condiciones socioeconómicas. Las oportunidades no son iguales para todos, dado que el punto de partida es diferente para cada una de las personas. Se han seleccionado las diferencias en la calidad educativa, en el acceso a servicios públicos y en las oportunidades de trabajo como algunas de las que producen grandes desigualdades y personas con futuros disímiles, con ingresos dispares y con una calidad de vida cuyas diferencias van muchas veces de extremo a extremo.

En estas desigualdades socioeconómicas es donde se cultiva lo que Collier llamó la “ira y el resentimiento”. Es la explicación de muchas protestas actuales y de las que están por venir.

Finalmente, la calidad de la gobernanza influye para que ciertos territorios se queden atrás. La mala calidad de la inversión pública, la no priorización de las reales necesidades de la población para hacer las obras requeridas, sino la inversión en obras innecesarias, a veces faraónica y muchas inconclusas, les quita el espacio a inversiones necesarias para evitar que poblaciones enteras se queden atrás en el acceso a bienes públicos.

 La corrupción desenfrenada y extendida es una de las principales causas para que grupos enteros de territorios se estén quedando atrás. El trabajo se divide en los capítulos anteriormente descritos con una metodología que incorpora tres elementos: el primero, cuantitativo. Se ha realizado una búsqueda de datos, los más actualizados posible. Se investigaron, sobre todo, fuentes oficiales: censo 2018, Migración Colombia, Departamento Nacional de Planeación, IDEAM, ministerios, entre otros.

Un segundo elemento es cualitativo; consistió en analizar la información, trabajar con grupos focales y realizar numerosas entrevistas. Se investigó con los “que se están quedando atrás”, se conversó con pescadores, campesinos, empresarios del campo, activistas LGBTI, funcionarios de gobierno, rectores de colegios, estudiantes, personas en condición de discapacidad, ambientalistas, lideresas, etc., con el fin de identificar las causas y construir con ellos propuestas de políticas o programas para romper las barreras y muros que los están dejando atrás.

Por último, el informe incorpora el rostro humano a través de una serie de crónicas hechas precisamente con representantes y con las comunidades que se están quedando atrás, para visibilizar su cotidianidad: ¿Qué quiere decir quedarse atrás en el día a día? ¿Qué significa esto para sus hijos y nietos, y para ellos mismos? ¿Cuáles son las frustraciones y cuáles las esperanzas?

ALCANCE DEL TRABAJO

Este informe finaliza construyendo un índice único que da un ranking de los municipios con mayores necesidades en el departamento, que identifica las áreas geográficas y/o grupos poblacionales más atrasados, después de realizar un ejercicio estadístico que combina todas las variables desarrolladas en el transcurso del trabajo y que hacen parte del marco conceptual propuesto por la ONU para llevar a cabo este tipo de análisis.

El trabajo persigue básicamente dos propósitos. El primero, mostrar y sacar a la luz pública esta situación, hablar por los que no tienen voz. Ponerla en la agenda de medios, en la preocupación de la sociedad y hacer un llamado a la acción colectiva.

Pero, sobre todo, desea tocar las puertas de la agenda de gobierno y de sus inversiones sociales para que priorice el gasto público en los municipios y necesidades aquí señaladas. Toda la  investigación fue realizada durante el último trimestre del año 2019 y primero del 2020.

Por Fernando Herrera.