En la edición de ayer abordamos con preocupación la situación que viven los pueblos arhuacos por el conflicto de gobierno que se presenta al interior de esa comunidad.
En medio de ese contexto indígena está Pueblo Bello, el municipio más nuevo del Cesar y de los más pequeños, pero de muchos pro-blemas de gobernabilidad y de intensas pujas políticas.
Es una puja histórica que data desde los tiempos de su creación en 1997; una corta vida institucional de 25 años, pero de guerras políti-cas, en las que los voceros indígenas han desempeñado un papel protagónico, pero esa incumbencia étnica tal parece que no ha sido de un manejo acertado en pro de los intereses generales.





