Al referirnos a ciudades colombianas con destacado avance urbanístico, necesariamente hay que mencionar el éxito logrado en pocos años por Barranquilla.
Gracias a la continuidad de acciones entre la sociedad civil y los alcaldes que siguieron un plan de trabajo serio y coordinado para transformar la ciudad, se generó suficiente confianza para atraer empresas y presentar las mejores condiciones para el desarrollo social.
Hoy, ser alcalde de esa ciudad implica liderar una exigente dinámica de superación en la cual la corrupción no tiene cabida, porque se trabaja frente a la sociedad civil que vigila cada paso y cada peso, y que ofrece todo el respaldo para hacer las cosas bien.






