Las urgencias no paran. Menos si es una urgencia satelital que recibe pacientes no solo del departamento del Cesar, en algunos casos llegan del Magdalena, La Guajira, Norte de Santander y Bolívar, como la del Hospital Rosario Pumarejo de López de Valledupar.
Son las cuatro de la tarde de un miércoles y hay más de cien personas alrededor de una sala de no más de cinco metros de ancho. En camillas, sillas rimas y en el suelo. Consientes e inconscientes. Pacientes y familiares esperan ser atendidos o el alta médica para salir. A pesar de la multitud, uno de los médicos que se toma una siesta en la colmena del Hospital Rosario Pumarejo de López, explica que “hay una relativa calma”.
“Caos es cuando nos gritan, cuando pelean porque les cobran el servicio y no tienen un peso para pagar. ¿Qué se puede hacer? Algunos son violentos, quieren gritarles a los médicos cuando les cobran y le toca intervenir al vigilante”, explicó.











