- El padre de Pablo Emilio Moncayo levanta la mano de su hijo.
FLORENCIA, Colombia (AP) — El sargento colombiano Pablo Emilio Moncayo, liberado el martes tras 12 años en cautiverio por parte de las FARC, retiró las cadenas que llevaba su padre en las muñecas como símbolo del secuestro.
“Escuché a mi padre que deseaba que yo le quitara las cadenas, entonces ese acto lo voy a realizar en este momento”, dijo el militar para de inmediato retirar la cadena metálica que su papá, Gustavo Moncayo, llevaba en las muñecas al menos desde el año 2007, cuando comenzó una campaña en pro de la liberación de su hijo.
El militar retiró las cadenas y luego las echó al piso del aeropuerto de Florencia, capital del departamento de Caquetá y a unos 380 kilómetros al suroeste de Bogotá, donde llegó unas horas antes.
El suboficial fue secuestrado el 21 de diciembre de 1997 en un remoto puesto militar ubicado en el cerro de Patascoy, suroeste de Colombia, por las rebeldes Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC).
Sentimientos encontrados
La liberación ayer del sargento viceprimero del ejército Pablo Emilio Moncayo, quien llevaba más de doce años secuestrado por las FARC, generó ayer un ambiente de sentimientos encontrados en todo el país. Al lado de la alegría por la liberación de Moncayo, estaba el sentimiento de tristeza por el futuro de otros colombianos que siguen de manera injusta y absurda secuestrados por esa organización.
Es el caso de la familia del también sargento viceprimero Libio José Martínez mantiene la incertidumbre sobre cuándo será liberado el soldado, también cautivo por más de 12 años.
Sin embargo, afirmaron que “las esperanzas siguen y tenemos que seguir luchando”, indicó Fanny Martínez, prima de Libio José.
Claman además por el pronto regreso de un padre que aún no conoce a su hijo de 12 años, Johan Steven, y a quien no conoció porque nació estando ya en cautiverio.
Martínez, al igual que Moncayo, cayó en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el 21 de diciembre de 1997, cuando los insurgentes atacaron un remoto puesto de comunicaciones del ejército en la zona de la montaña de Patascoy, en el departamento de Nariño.
Tres meses después del secuestro, en marzo de 1998, nació el hijo de Martínez, quien en compañía de Fanny Martínez, prima de Libio, ha asumido la lucha por el regreso del militar, actualmente de 33 años.
“Nosotros hemos estado en todas partes, en las marchas, a donde nos han llamado, allá hemos llegado”, afirmó la prima en entrevista telefónica. En “los 12 años (de cautiverio) no hemos dormido tranquilos. Para nosotros no hay fiestas, no hay nada porque siempre está la imagen de ese ser querido que se encuentra privado de su libertad”, agregó.
Los padres de Martínez son campesinos ancianos que mantienen poco o ningún contacto con la prensa y delegaron en Fanny la vocería de la familia, según explicó la mujer, de 48 años.
Última liberación unilateral
La liberación de Moncayo, según la congresista Piedad Córdoba, quien ha sido la gestora de estas entregas, sería la última que los rebeldes hacen de manera unilateral. Plantean, en cambio, según la parlamentaria, realizar un canje de rehenes por la excarcelación de guerrilleros presos en cárceles colombianas.
“En cuanto a lo que dijo la señora Piedad Córdoba, de que ya no se iba a hacer más entregas y que tenían que llegar al acuerdo humanitario (para lograr la liberación), eso lo venimos pidiendo hace años, prácticamente…los que llevan Libio y Moncayo de secuestro”, aseguró Martínez.
Frente a esa posibilidad el gobierno del presidente Alvaro Uribe ha expresado en múltiples ocasiones que si bien no está descartado un canje de prisioneros, éste debe cumplir con la condición de que los excarcelados no retornen a las filas de la insurgencia.






