El río Badillo al que Octavio de Jesús Daza le compuso un paseo está agonizando. Las sequías y la presión de los cultivos aledaños disminuyeron su caudal al punto que cada verano los agricultores de los corregimientos de Badillo y El Alto de La Vuelta disputan sus corrientes.
Contrario a reducir la presión, en época de pocas lluvias se incrementan las desviaciones sobre el cuerpo de agua, cada uno intentando llevar agua a su cultivo. Por redes sociales circularon las imágenes de las improvisadas represas con piedras y zapatos que desviaban las corrientes, presuntamente, hacia cultivos de arroz y palma africana.
Según los agricultores, desde octubre no llueve y el temor que los cultivos se pierdan los obligó a abrir pequeñas represas. Sin embargo, las desviaciones son ilegales por lo que la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, en una comisión de dos días intervino cerca de cuatro kilómetros del caudal en el que se encontraron alrededor de 100 usuarios.











