Ad portas de la culminación de la cuarta versión de la Feria del Libro de Valledupar, FELVA 2026, queda la satisfacción de haber permitido conversaciones necesarias para ahondar en los problemas, la historia, la identidad y el futuro de una ciudad que busca fortalecer su capacidad de transformarse y de responder a las exigencias de sus habitantes.
En este primer resumen podemos afirmar que la FELVA trascendió la programación cultural y académica. La feria se convirtió en una plaza pública de las ideas, donde se habló de competitividad, educación, urbanismo, cultura, historia, ciudadanía, tecnología, geopolítica y desarrollo regional con énfasis en nuestro territorio.
Durante la FELVA 2026 se hizo la presentación del Índice Departamental de Competitividad. Las cifras expuestas mostraron una situación del Cesar que obligan a replantear cosas. El departamento posee recursos naturales, ubicación estratégica y potencial económico, pero continúa enfrentando brechas sociales, altos niveles de informalidad, pobreza y rezagos en innovación. Allí se pudo concluir que el problema no es la ausencia de oportunidades, sino la falta de articulación entre los sectores públicos, privados y académicos para convertir esas ventajas en bienestar para la gente.
Fue de gran importancia la conversación sobre el desarrollo urbano y el futuro de Valledupar. Las distintas exposiciones y ese dialogo entre expertos y dirigentes dejó una enseñanza que debería permanecer vigente por encima de los periodos de gobierno.
Se dijo con claridad que las ciudades que progresan son aquellas capaces de construir acuerdos duraderos sobre sus prioridades. La continuidad de las políticas públicas, la visión de largo plazo y la capacidad de generar consensos fueron señaladas como condiciones necesarias para que Valledupar avance hacia un modelo de crecimiento viable.
En distintos espacios se abordaron las inquietudes de los jóvenes frente a un mundo marcado por la incertidumbre económica, los conflictos internacionales, el cambio climático y las transformaciones tecnológicas.
Desde luego que la literatura, como era de esperarse, ocupó un papel protagónico con la participación de escritores, poetas y promotores de lectura, quienes coincidieron en el criterio de que leer sigue siendo un acto de ciudadanía. Por ejemplo, las reflexiones de William Jiménez, César González, Adalín Aldana, Jorge Luis Guerra, Tania Durán y Daimer Bacca, entre otros, coinciden en ese concepto que pone a los libros como el mejor instrumento para ampliar la capacidad de comprender al otro.
Se insistió en la necesidad de recuperar espacios para la lectura, la escritura y el análisis, contrarrestando así la tendencia de echar mano solamente a la tecnología. Y como lo destacamos en la anterior editorial, la formación de lectores tuvo espacio en la FELVA 2026 para motivar a las familias, instituciones educativas y gestores culturales en la tarea de sembrar la semilla que permita la germinación de nuevos lectores.
Durante la FELVA 2026 también tuvieron cabida el valor de la memoria y la identidad. Las conversaciones sobre el antiguo cable aéreo que conectó al Cesar con otras regiones del país, el análisis del lenguaje jurídico presente en las canciones vallenatas y los análisis sobre las telenovelas como fenómeno cultural latinoamericano demostraron que la cultura puede ser estudiada desde múltiples perspectivas. Se requiere entender de dónde venimos para decidir hacia dónde queremos ir.
Desde estas líneas valoramos el invaluable aporte de cada uno de los conferencistas y participantes. Seguiremos abordando más contenidos de la FELVA 2026.






