Por Luis Ángel Beleño Royero.
El ataque con drones y explosivos contra la Estación de Policía de Aguachica, ocurrido la noche del 24 de septiembre, se sumó a una sucesión de acciones contra la Fuerza Pública registradas durante los últimos meses en el centro y sur del Cesar. El hecho dejó daños materiales, pero no policías ni civiles heridos. Un día después, las autoridades elevaron hasta $150 millones la recompensa por información que permita identificar y capturar a quienes operan drones utilizados para atacar a uniformados en el departamento.
La secuencia venía de antes. El 23 de julio fue atacada la subestación de Policía de El Burro, en Pailitas, donde cinco uniformados resultaron afectados por esquirlas; al día siguiente fue atacada con granadas la estación de Pelaya, hecho que dejó un policía herido. El 8 de agosto, otro ataque con drones contra la subestación de San Roque, en Curumaní, causó la muerte del subintendente Algemiro Rodelo Canchila, y el 29 de agosto tres policías resultaron heridos durante un ataque con drones y explosivos contra la estación de Pailitas.









